Por: El Expediente
8 de septiembre de 2025
Es una paradoja notable que, mientras Estados Unidos ha señalado durante años los vínculos entre el gobierno de Venezuela y el Cartel de Los Soles, el único condenado por su relación con esta red sea un general que, desde Colombia, lideró una operación para derrocar a Nicolás Maduro.
En abril de 2024, un tribunal federal en el Distrito Sur de Nueva York dictó una sentencia que marcó un hito en la lucha contra el narcotráfico internacional.
Clíver Alcalá Cordones, un general retirado de las Fuerzas Armadas venezolanas y antiguo aliado de Hugo Chávez, fue condenado a 21 años y ocho meses de prisión por su papel en el Cartel de Los Soles, una red de tráfico de drogas presuntamente incrustada en la élite militar de Venezuela.

La sentencia, basada en años de investigaciones estadounidenses, expuso la implicación de un oficial que, tras décadas de lealtad al chavismo, se convirtió en un opositor declarado de Nicolás Maduro y lideró desde el exilio un fallido intento de derrocarlo.
Nacido en 1961, Alcalá se graduó como oficial militar en 1982 y escaló posiciones durante el gobierno de Hugo Chávez. En 2004, fue ascendido a general de brigada y asumió roles clave, como comandante de la Quinta Región Militar en Zulia y jefe de inteligencia militar.
Su ascenso coincidió con un punto de inflexión: en 2005, Venezuela rompió la cooperación antidrogas con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), una decisión que, según autoridades estadounidenses, permitió a oficiales militares participar en el narcotráfico con impunidad.
En 2011, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a Alcalá en su lista de sancionados, acusándolo de ser un operador clave del Cartel de Los Soles, una organización nombrada por los distintivos en forma de sol en los uniformes militares venezolanos.
Según la DEA, el cartel aprovechó la posición estratégica de Venezuela para mover cocaína colombiana hacia el Caribe y África, en ruta hacia mercados estadounidenses y europeos.
Documentos judiciales presentados en Nueva York en 2019 acusaron a Alcalá de «narcoterrorismo» y conspiración para importar cocaína, alegando que facilitó el transporte de al menos cinco toneladas de droga entre 2007 y 2019.

Las pruebas incluyeron interceptaciones de comunicaciones, testimonios de informantes y registros de vuelos que lo vinculaban con comandantes de las disidencias de las FARC, como Iván Ríos y alias «Gentil Duarte».
Alcalá habría autorizado el uso de bases militares en Catatumbo para almacenar cocaína y coordinado el paso de cargamentos por el río Apaporis, recibiendo pagos en efectivo y armas a cambio de protección.Un caso emblemático que ilustró el control del cartel sobre la infraestructura venezolana ocurrió en 2013, cuando 1.3 toneladas de cocaína, disfrazadas como carga de frutas, fueron incautadas en un vuelo de Air France desde el aeropuerto de Maiquetía hacia París.
Aunque Alcalá no fue acusado directamente, reportes de inteligencia lo mencionaron como parte de la estructura militar que facilitaba estos envíos. La DEA estimó que las rutas bajo su influencia movían hasta 10 toneladas de cocaína mensuales, con Alcalá cobrando un «impuesto» del 15 al 20% por su protección.

Para 2019, se había establecido en Colombia y anunciado su oposición a Maduro, proclamando su intención de liderar una rebelión. En marzo de 2020, el Distrito Sur de Nueva York lo acusó formalmente, junto a otros funcionarios venezolanos, de integrar el Cartel de Los Soles.
Ese mismo año, el 28 de enero, Alcalá se entregó a autoridades colombianas en Bogotá. Fue extraditado a Estados Unidos el 4 de marzo, tras la incautación de armas y documentos que, según la DEA, corroboraban su rol en la red de narcotráfico.En abril de 2024, Alcalá se declaró culpable de conspiración para importar cocaína y proveer apoyo material a las FARC, designadas como organización terrorista por Estados Unidos.
Durante el juicio, admitió haber facilitado el tráfico de toneladas de cocaína y el suministro de armas a las FARC entre 2007 y 2019. El juez John G. Koeltl destacó su papel como «miembro clave» del Cartel de Los Soles, aunque señaló que Alcalá cooperó parcialmente, delatando a otros funcionarios venezolanos.
La sentencia incluyó cinco años de libertad supervisada tras su condena.La condena de Alcalá se vio reforzada por testimonios de otros implicados. Hugo Carvajal, exgeneral y antiguo jefe de inteligencia militar venezolana, se declaró culpable en 2023 de cargos similares y describió la estructura del cartel, mencionando a Alcalá como colaborador.
Informantes como Walid Makled, un narcotraficante venezolano extraditado en 2011, y Mildred Camero, exjefa antidrogas de Venezuela, también han señalado a Alcalá como parte de una red militarizada que asumió el control del narcotráfico en el país tras desplazar a carteles privados entre 2006 y 2008.
Reportes de inteligencia colombianos, publicados por la revista Semana en 2025, confirmaron que Alcalá coordinaba con disidencias de las FARC para exportar cocaína, oro y combustible.
Según documentos judiciales del Departamento de Justicia de Estados Unidos presentados en el juicio de 2024, Alcalá coordinó el tráfico de armas desde Colombia hacia Venezuela entre 2007 y 2019 como parte de su rol en el Cartel de Los Soles, facilitando envíos de rifles, municiones y explosivos a las disidencias de las FARC a cambio de protección para cargamentos de cocaína. Estos intercambios, detallados en interceptaciones de comunicaciones y testimonios de informantes, involucraban el uso de rutas fronterizas como el río Apaporis y bases militares en Catatumbo, donde Alcalá autorizaba el almacenamiento y transporte de armamento liviano proveniente de depósitos en Bogotá y Medellín, desviado de inventarios colombianos o mercados negros, para fortalecer las operaciones guerrilleras en la frontera común.
La condena de Alcalá representa un avance en la lucha contra el Cartel de Los Soles, pero también subraya una ironía: el único sentenciado es un general que, intentó derrocar a Maduro.
Mientras las acusaciones estadounidenses apuntan a figuras de alto rango en Caracas, Alcalá permanece como el caso más prominente resuelto hasta la fecha, dejando preguntas abiertas sobre el alcance y la impunidad de la red que aún opera en las sombras.




