Por: Andrés Villota
En la obra, “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, Juan Bautista Alberdi criticó y usó como un ejemplo, de lo que no se debe hacer al momento de redactar una Constitución, a Simón Bolívar, héroe y modelo a imitar de Gustavo Petro.
La Constitución de la Nueva Granada, según Alberdi, refleja una visión militarista de la organización política, alejada de sentar las bases para el desarrollo de la sociedad civil, con base en la ley y en la división de los poderes. La Constitución, por el contrario, promovía una figura presidencial central, intocable y muy poderosa, lo que se relacionaba con la idea que el propio Bolívar había expresado, sobre las nuevas repúblicas, que necesitaban «reyes con el nombre de presidentes».
Cándidos los que asumen que Colombia superó ese periodo de la Patria Boba y transitó a la vida republicana, en algún momento de su existencia. La coyuntura actual, demuestra que está lejos de superarla y que, por el contrario, está más cerca de volver a ser parte de un Imperio, cómo lo era antes de Bolívar, o de alguna nueva forma de administración pública muy diferente a la que ha tenido Colombia desde el Siglo XIX.
En el mundo, también, es evidente el colapso del Estado-Nación y de las democracias liberales que sucumbieron ante las imposiciones y el andamiaje institucional del Nuevo Orden que corrompió, totalmente, la libertad, la soberanía, la independencia y la prosperidad de las economías nacionales con el modelo comunista chic del Keynesianismo.
Un Estado que colapsó, hace mucho, para darle paso a gobiernos Narcomunistas, el sueño dorado de Pablo Escobar, vendidos ante el pueblo colombiano y ante el mundo, cómo la Democracia Liberal más estable de la región, aunque, de democracia y de liberal, adefesios cómo el Frente Nacional, los partidos políticos tradicionales o el sistema electoral, no tienen nada de democráticos o de liberales en el sentido clásico.
Esa falsa ilusión de República libre, soberana e independiente que vendieron, muy fácil, los dueños del relato histórico porque, desde hace rato, la educación de los niños colombianos se convirtió en adoctrinamiento y difusión de propaganda, que creó a una sociedad estúpida, tonta, que cree que el M-19, las FARC y el ELN se roban a los niños para convertirlos en máquinas de guerra o que aplaude que la mujer del año sea un hombre disfrazado de mujer o que cree que Petro sacó la mayor votación en la historia de Colombia.
Gran parte de todas las desgracias que hoy vive Colombia, se volvieron evidentes con Ernesto Samper Pizano, que cargaba una cápsula de cianuro en el bolsillo por si lo capturaban, cuando no lo destituyeron, ni capturaron, ni extraditaron, porque, simplemente, dijo que él no sabía. Desde ese momento, la legitimidad del presidente de la República de Colombia quedó en entredicho y la institucionalidad de los frenos y contrapesos quedó cuestionada para siempre.
Sumado a que las Fuerzas Militares, guardianes naturales de la Constitución y las leyes, no hicieron nada, ni cumplieron con su deber, después que fueron perseguidas por haber evitado el golpe de Estado de la Masacre del Palacio de Justicia, perpetrado por los grupos terroristas Cártel de Medellín de Pablo Escobar y M-19 de Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum. Hoy, los militares colombianos, pertenecen a un antro de perdición y corrupción que, tristemente, dejó de ser la institución admirada por todos.
Todas las instituciones colombianas han demostrado su inutilidad, complicidad e incompetencia, incluida la Oposición. Se puede afirmar que el Estado de Derecho y que Colombia, como República libre y soberana, simplemente, dejó de existir; por lo tanto, mirando hacia el futuro, cualquier sistema de gobierno que venga, no va a romper ningún hilo democrático porque ese supuesto hilo, hace mucho que se reventó.
La Justicia fue aniquilada, el Congreso es un muladar inmundo y el Ejecutivo es un show de burlesque. El gran cambio que trajo Gustavo Petro es que le mostró a los colombianos y al mundo que Colombia no es viable y, lo más importante, que la existencia del Estado, no es necesaria para el pueblo colombiano porque la vida de los colombianos ha seguido exactamente igual. Hay que cambiarlo todo porque la existencia del Estado “para distribuir la riqueza e impartir la Justicia Social”, que creíamos que existía, Gustavo Petro demostró que no existe.
Los miles de millones de pesos colombianos, dilapidados en los gustos burgueses de la Primera Dama de Colombia, gastados en pagarle el sueldo a burócratas semianalfabetas que integran instituciones inútiles, obsoletas, inoperantes, gastados en pagar compras suntuosas y contratos inocuos; sin que generen un solo levantamiento social, es la prueba reina de que esos dineros, que supuestamente repartía el Estado, nunca se los dieron al pueblo o, de lo contrario, estarían incendiando a Colombia, por la situación de hambre y miseria generalizada que existiría, sin recibir el dinero del Estado.
La peregrinación al Vaticano de los defensores del Estado Laico y de los comunistas ateos, se acabó, de repente, cómo si la ida al IOR para esconder el botín o revisar saldos, se hubiera terminado o cómo si fuera verdad lo que dicen, que todos esos miles de millones de dólares son los que están repatriando a países como Argentina, disfrazados de inversión.
El socialista obrero español, Felipe Gonzales, creó la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que es el principal accionista de INDRA, con una participación del 28,15% del capital. Es decir, Pedro Sánchez Castejón, representa al principal accionista de INDRA, la empresa que cuenta los votos y decide quién gana en todas las elecciones que se hacen en Colombia, por esto, no es una casualidad que Petro lanzó su campaña presidencial en Madrid, ni que Pedro Sánchez fuera el primer presidente que visita a Colombia después de la posesión de Petro, ni que los más importantes asesores de Petro sean todos españoles.
Que Gustavo Petro quiera que Colombia, Venezuela, Panamá y Ecuador, regresen a los mismos límites políticos de 1819, es hacer realidad la pretensión que tuvo Adolf Hitler con Neuspanien, que da unas luces sobre una forma de administración imperial que, eventualmente podría venir, ante el fracaso del Nuevo Orden Nazi.
Simón Bolívar, quiso mantener en América, a la masonería cómo única fuente de poder, en contra de cualquier manifestación diferente. Su odio visceral hacia las monarquías, en ese momento, únicas con la capacidad de usurparle el poder, no era un secreto, como tampoco lo fue, la intención que tuvieron otras monarquías, en la primera mitad del Siglo XIX, de asumir el vacío de poder dejado por los Borbón en Hispanoamérica.
Es el mismo concepto impulsado por los masones contemporáneos del movimiento “No Kings”, herederos de Simón Bolívar, el movimiento mundial que busca alertar sobre la posibilidad que regresen las monarquías que, en la entronización del papa León XIV, estuvieron presentes, todas, las con trono y las sin trono, sentadas en primera fila.
Luis de Borbón, duque de Anjou y descendiente directo del «Rey Sol», Luis XIV, dijo que ante la debacle de la Quinta República francesa, que se encuentra al borde del colapso por culpa del socialista Emmanuel Macron, él estaría dispuesto a asumir el poder para reunificar a la nación francesa.
En Brasil, el príncipe Bertrand de Orleans y Braganza, tras la muerte de Luis Gastón de Orleans y Braganza, que tuvo honras fúnebres de jefe de Estado, es el jefe de la Casa Imperial de Brasil, emperador de jure de Brasil que, en medio del caos institucional reinante en Brasil, al caer la dictadura Narcomunista de facto de Lula & De Moraes, la Casa Braganza, podría asumir el manejo de Brasil.
En Irán, la dictadura comunista teocrática, se tambalea entre abusos, corrupción y acusaciones de financiar y apoyar grupos terroristas y gobiernos Narcomunistas que, cuando caiga para siempre, asumirá el gobierno iraní, Reza Pahlavi, que se declaró rey legítimo de Irán, adoptando el nombre de «Reza Shah II».
Con el resultado de la última encuesta hecha por INVAMER, la sociedad colombiana demuestra que jamás evolucionó, que no está preparada para autogobernarse y que fracasó en su intento por superar a la Patria Boba, igual a Venezuela, que pretende reemplazar a Nicolás Maduro por María Corina Machado, demostrando, también, su ignorancia suprema y su incapacidad absoluta para autogobernarse.
Verónica del Socorro Alcocer García, tal vez, se encuentra en Suecia, comprando un título nobiliario a la familia Real de Suecia, la familia de los Bernadotte, de pronto, se convierta en la Gran Emperatriz de Sincelejo y sus hijas, Sofía Petro y Antonella Petro, las Princesas de Corozal y Sampués, respectivamente, terminen dándole gusto a Simón Bolívar, finalmente, teniendo «reyes con el nombre de presidentes».
