Por: Fernando Torres Mejía
Pedro Sánchez, el colombiano, no el de España, el nuestro, quien será el próximo ministro de Defensa, una persona ponderada, pausada, inteligente, sensible, conocedor como nadie de la situación de inseguridad de todo el territorio nacional, pero además joven, apenas para el “trote” que le espera de aquí en adelante, para volver a la tan criticada pero necesaria “Seguridad Democrática”, que, dicho sea de paso, obtuvo resultados contundentes; esa que el gobierno Santos dejó perder cuando se había avanzado como nunca contra el flagelo del narcoterrorismo.
El general Sánchez conoce como nadie el país, sabe de sus puntos neurálgicos, tiene claros los problemas estructurales de esta sufrida Colombia. Sí, es consciente de que los principales males que nos aquejan son el narcotráfico, el contrabando, la minería ilegal y la que no podía faltar, la corrupción.
Estas cuatro enfermedades endémicas son a las que se tiene que enfrentar y erradicar, lo cual no será para nada una tarea fácil, mas no imposible.“A veces queremos la paz; el problema es el cómo, por eso el primer paso y la clave será la de enfocarnos y tener un pareto que nos permita fortalecer la inteligencia, motivar la desmovilización y el pago de las recompensas”.
Estas conclusiones del nuevo ministro no son más que los ingredientes claves de la seguridad democrática, aquella que tanto han criticado los enemigos del expresidente Uribe; es decir, tiene claro que recibe una “papa caliente” con el agravante de que a Petro no le gusta la mano firme, sino el corazón grande para los alzados en armas.
Ahora bien, se inició una campaña en contra del nombramiento de una persona joven, con criterio, que si bien es cierto está por debajo en cuanto a jerarquía de 29 generales con mayor antigüedad, lo que ha desencadenado una serie de comentarios negativos, que no son más que el desconocimiento de cómo funcionan las estructuras militares, llegando incluso a manifestar que tenía que reportar a todos sus superiores, cuando solo debía hacerlo una organización conjunta de las fuerzas militares, conformada por el Subjefe del Estado Mayor de Operaciones Conjuntas, el General Correa, el Comandante del Comando Conjunto Estratégico de Transición y Observador Militar de Paz, el General López y el actual Almirante Francisco Hernando Cubides Granados Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia.
Entonces, están tan equivocados porque no hay fundamentos razonables para criticar a una persona que por menor antigüedad no pueda llegar a un cargo superior, cuando es claro que para ser líder no siempre se necesita una mayor antigüedad. Tampoco la edad tiene que ser una barrera para ocupar un cargo de mayor jerarquía, recordemos que Iván Duque llego a ser presidente a sus 42 años.
Aunque lo justificarán con el argumento de que fue por elección popular, para el caso es lo mismo, es decir, el hecho de ser joven no es ningún impedimento para ocupar un cargo de mayor responsabilidad.Pero es que la campaña de desprestigio del hoy “civil” Pedro Sánchez es infame, como lo que nuevamente empezó a circular por redes sociales, en la que le dicen “Farcsante General Pedro Sánchez, Petro y medios de comunicación MINTIERON, ocultaron 40 días a los 3 niños Mucutuy e hicieron un sainete, dizque se perdieron y dizque los rescataron, MENTIRA”.
De otra parte, no se justifica que la oposición manifieste que ser ministro de Petro “es un dulce envenenado”, porque Sánchez asumirá el cargo para proteger la vida de los colombianos, ya que la seguridad no tiene color político, sino un simple sentido patriótico; es consciente de la gravedad de la situación que está viviendo el país; tanto es así que en sus primeras declaraciones se ve un cambio de lenguaje cuando dice “vamos a recuperar esto”, es decir, que la forma como hasta ahora se viene actuando no está dando los resultados esperados.
Tiene claro la necesidad de la cooperación internacional, que se requiere un mayor presupuesto, la legitimidad de la comunidad y el respaldo a sus soldados, quienes, en últimas, son los que se exponen a diario en los frentes de batalla.
A los que critican a un militar a cargo del Ministerio de Defensa y aseguran que “representará un retroceso porque debe estar más ligado a la necesaria subordinación militar”, la verdad, cuesta entenderlos, ¿es que acaso un militar no cuenta con un gran conocimiento?, ¿un militar no tiene la preparación gerencial y administrativa?, ¿o será más bien que no quieren perder la tradición de que sea un civil, por aquello de que ese nombramiento se traduce en el pago de un favor político?.
Es importante recordar que un militar se gana su prestigio a pulso, con su entrega, arriesgando su vida.Tampoco tendrán que renunciar los oficiales más antiguos que él, por el hecho de ser un general recién ascendido, con el pretexto de que se pierde gran capacidad de experiencia en las fuerzas militares y que además dejará un debilitamiento de nuestra fuerza pública.
La vida cambió y las fuerzas militares no pueden continuar viviendo del pasado, sin aceptar que hay una persona que por su preparación, conocimiento y experiencia le están abriendo las puertas para llegar más pronto de lo que él y los demás lo imaginaban. Así mismo, Pedro Sánchez ya no es militar, es un civil más.Como siempre, habrá detractores de esta decisión; como otros que la aplauden y se sienten mejor respaldados con un militar en esa cartera, pero como de todo hay en la viña del Señor, también están los que menosprecian a los militares, como si no tuvieran la capacidad y la entereza para sacar adelante la seguridad que tanto reclamamos.
Lo que realmente queda claro es que con la llegada de Pedro Sánchez al Ministerio de Defensa se demuestra el fracaso del gobierno, que tomó el camino equivocado y podemos concluir que: SE ACABÓ LA PAZ TOTAL.




