Paola Holguín: de la seguridad del Estado a la defensa de la identidad cultural de Colombia

No es la trayectoria previsible para una ministra de Cultura, y quizás por eso mismo resulta más interesante. Paola Andrea Holguín Moreno, nacida en Medellín en 1973, construyó su carrera pública en los terrenos más exigentes del Estado —la seguridad, la defensa, la política exterior— antes de que Abelardo de la Espriella la escogiera para liderar lo que él mismo ha descrito como «la batalla cultural por la Nación». Y si algo demuestra su hoja de vida es que sabe moverse con la misma disciplina en cualquier frente que se le encomiende.


Comunicadora social y periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana, Holguín no se conformó con un solo título: sumó una maestría en Estudios Políticos con énfasis en Economía y Desarrollo en su misma alma máter, y otra en Seguridad y Defensa Nacional en la Escuela Superior de Guerra.

A eso añadió formación especializada en terrorismo y contrainsurgencia en el Centro Hemisférico de Estudios de Defensa de la Universidad de Defensa, en Washington, el Programa de Liderazgo Público Iberoamericano de la Fundación Carolina, y cursos estratégicos junto a la Policía Nacional y la Universidad EAFIT.

Pocas figuras del próximo gabinete llegan con un perfil académico tan robusto y tan diverso.


Su carrera en el Estado empezó como asesora presidencial durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y continuó en el servicio exterior como encargada de Asuntos Políticos de la Embajada de Colombia en México, durante la administración de Felipe Calderón — una experiencia que la puso a manejar, desde joven, la relación bilateral con uno de los socios más importantes de la región.

De ahí pasó al Senado de la República, donde representó al Centro Democrático durante tres periodos consecutivos, entre 2014 y 2026, doce años de trabajo legislativo ininterrumpido.


Fue precisamente en el Congreso donde dejó una huella que conecta directamente con la cartera que ahora asumirá: fue autora y promotora de la ley que declaró el Guarniel-Carriel Antioqueño Patrimonio Cultural de la Nación, convertida en la Ley 2139 de 2021, con la que además se exaltó al municipio de Jericó como epicentro de esa tradición artesanal.

No se quedó en el papel: lideró también la ampliación del Museo Maja de Antropología, en ese mismo municipio, y gestionó con el gobierno de Taiwán la creación del primer Centro de Artes y Oficios de Jericó, hoy dedicado a la construcción de guitarras artesanales — un ejemplo tangible de cómo convertir patrimonio en desarrollo económico real para una comunidad.


Con ese bagaje —seguridad, diplomacia, legislación y una demostrada capacidad de ejecutar proyectos culturales concretos en su propia tierra— Holguín llega al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes con la tarea de respaldar a los creadores del país, fortalecer la formación de públicos y dignificar el trabajo de los artistas. La pregunta que se abre ahora es si esa misma capacidad de gestión que mostró a escala regional en Antioquia logra replicarse a la escala de todo un país.

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