Por: Andrés Villota
Cuando me preguntan sobre la situación actual de Colombia, no dudo en responder que, lo que vivo ahora, es exactamente igual a la coyuntura que viví en los meses previos a la elección presidencial del año 2023 en Argentina, que llevó a Javier Milei a la Casa Rosada.
En Colombia, igual que hace tres años en Argentina, no están eligiendo a un simple presidente, están eligiendo a un nuevo Paradigma, están escogiendo a un nuevo modelo de Nación que integre a Colombia al mundo libre y próspero que se está gestando, dejando atrás al Nuevo Orden, totalmente decadente, miserable y corrupto.
La elección es entre ser libres o seguir siendo esclavos de La Casta. La elección es entre permanecer en la pobreza creada por un Estado que fracasó y colapsó moralmente o volver a la grandeza de los Estados Unidos de Colombia, restaurando los principios de la libertad, pilares de la Constitución de Rionegro (1863).
En Argentina, retomaron las ideas de la obra “Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina” de Juan Bautista Alberdi, que es el espíritu de la Constitución de 1853, cuando Argentina fue una potencia económica mundial, gracias a la libertad.
La Casta Colombiana, al parecer, desconoce lo que pasó en Argentina y se copió de toda la estrategia que utilizó La Casta de Argentina para evitar que Javier Milei llegara a la presidencia. La aplican idéntica, creyendo que acá sí va a funcionar porque, la fatal arrogancia del supremacismo intelectual de La Casta colombiana, trata a los colombianos como subnormales, fáciles de manipular, dominar y subyugar.
La Casta Argentina es la misma Casta Colombiana. Es el mismo Régimen, que denunció Álvaro Gómez Hurtado, que fundó el partido Salvación Nacional, después de marginarse del partido Conservador porque hacía parte de ese Régimen. Gómez Hurtado fue asesinado por el Régimen, precisamente, durante el gobierno de Ernesto Samper Pizano cuando Ramiro Bejarano, el papá de Ana María, era el jefe de la Policía Secreta de Colombia.
La Casta es una masa variopinta, asquerosa, de políticos, burócratas, académicos, sindicalistas, periodistas, artistas, influenciadores y oenegeros, sin ideología alguna, ni de Izquierda, ni de Derecha, ni de Centro, agrupados bajo alguna etiqueta de estas, asignada desde las tinieblas para cumplir con un rol, con el objetivo supremo de saquear las arcas públicas de Colombia.
Juanita León, la patrona de La Silla Vacía, le confirmó a Andrés Acevedo en su podcast Atemporal que, no es una Teoría de la Conspiración, eso que dicen que La Casta gobierna a Colombia desde las tinieblas y que los dueños son invisibles. Los que se ven y creemos que son los que mandan, en realidad, son simples mayordomos y sirvientas, de los que nadie ve.
Esto explica, el ataque salvaje, inclemente, de parte de los herederos al cargo de mayordomo y de sirvienta, en contra del candidato de Salvación Nacional, Abelardo de la Espriella, porque saben que, con él en la Casa de Nariño, se les embolata para siempre su herencia maldita. Ellos ya saben que en Argentina pasó esto.
El Partido PRO-Propuesta Republicana de Mauricio Macri es idéntico al Partido Justicialista (PJ) de la hoy convicta, Cristina Fernández viuda de Kirchner, cómo lo demostró Macri durante todo su gobierno. Su afinidad ideológica les permitió unirse en contra de Javier Milei, es decir, en Argentina, en términos ideológicos, existe un Partido Único. El Partido Único de La Casta en contra de Milei.
La misma gran puesta en escena en la que, por ejemplo, el Partido Liberal, heredero de los Liberales Radicales de la Colombia Libertaria de la Constitución de Rionegro, hoy son un vulgar partido socialista, miembro de la INTERNACIONAL SOCIALISTA, camaradas de los partidos Socialistas que conforman la MUD de María Corina Machado, por ejemplo, todos son Comunistas radicales.
Christian “El Chiqui” Garcés del Centro Democrático, fue el principal gestor para evitar el juicio político contra Gustavo Petro y María Clara Posada, también del Centro Democrático, “volanteó” con Bad Bunny, el máximo ícono del Progresismo Global. Además, un partido que se llama “Centro Democrático” que su líder supremo es José Obdulio Gaviria, un comunista empedernido, jamás podrá ser de “Extrema Derecha”.
Idéntico a lo ocurrido en Argentina, que se unió el PRO de Mauricio Macri con el Nacional Socialismo Obrero Argentino de Perón & Kirchner, para atacar a Javier Milei, con el mono argumento que es de Extrema Derecha. En Colombia, en gavilla, el Pacto Histórico, la Alianza Verde, los Liberales, los Conservadores, el Centro Democrático y el resto, tampoco escatiman en virulencia, salvajismo y agresividad, cuando se trata de atacar a De la Espriella.
En Argentina, La Casta, decía que Javier Milei le iba a quitar los “derechos a los pobres”, la forma cómo se referían a los subsidios, a las ayudas, al todo gratis y demás políticas públicas que, de manera arrogante, tratan como a subnormales a los pobres, como a seres ignorantes, incapaces, brutos, incompetentes, no aptos para trabajar y producir, que el papá Estado les tiene que pagar todo porque son una caterva de inútiles.
En Argentina en el año 2023 y hoy en Colombia, más de la mitad de la población es pobre. La riqueza de Colombia no se la robó España hace 400 años, se la robó la decadente y corrupta Casta Colombiana en los últimos 100 años. Iván Cepeda y Paloma Valencia necesitan que Colombia sea pobre, eternamente, porque es su única razón para existir en la política y mantener su única propuesta.
El señor presidente Milei, redujo la pobreza un 50% en sólo dos años y al final de su mandato, no va a existir un solo argentino pobre. En las próximas elecciones presidenciales, los políticos de La Casta argentina, no van a tener nada que proponer, ya no van a ser necesarios.
Tildar de extremistas, a los que son coherentes, piensan y razonan, es una tara construida de una falsa analogía, fabricada por comunistas radicales cómo Eric Hobsbawm y Jürgen Habermas, que no podían justificar la barbarie de sus hermanos comunistas alemanes NAZIS e italianos Fascistas, entonces, optaron por decir que, el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NAZI) y el Partido Nacional Fascista (PNF), no eran comunistas porque en el nombre, decía “Nacional”, entonces eran de “Extrema Derecha”.
Explica su obsesión por hablar mal de los Nacionalismos, hacer libros y condenar a todo lo que se opusiera al, globalista, Nuevo Orden (Neuordnung) y, de paso, aplicar el Principio de Transposición del Decálogo de Propaganda NAZI, en el que se culpa de los errores y crímenes propios, a los adversarios.
Los “analistas” están locos, erráticos, asustados, saben que su trabajo va a terminarse porque concebían a la “política” como la habilidad para repartirse el erario público entre toda La Casta y esas eran las sumas y las restas que hacían, tratado de idiotas a los colombianos porque votan por el que alguien les dice que tienen que votar.
Los que aún dicen que “los extremos son malos” y que “hay que ser de centro”, se los digo: son el hazme reír, no son bien considerados por sus pares y los tratan de brutos y de imbéciles, por creer que un hombre disfrazado de mujer es una mujer o de criminales por promover la castración química de los niños, un crimen de lesa humanidad.
A Javier Milei también le dijeron que renunciara para no quitarle votos al PRO, a Javier Milei lo hacían aparecer de último en las encuestas, sin chance de pasar al ballotage. También, La Casta, pidió no botar el voto, votando por Milei, en una lógica terriblemente contradictoria y estúpida, en la que Milei era visto por la Casta cómo un perfecto desconocido, un político inexistente, pero públicamente lo trataban como a una amenaza evidente que tenían que sacarlo de la contienda electoral para ganar por doble u.
Los argentinos no son idiotas y vieron esto porque era demasiado evidente. En Argentina, igual que en Colombia, nadie les cree a los medios tradicionales de comunicación y a los periodistas los ven como seres ignorantes, estafadores sociales. En las calles, todos aman a Milei, iban a votar por él y repudiaban a La Casta que los había mantenido en la miseria absoluta, robándolos y quitándoles su riqueza. Igual que en Colombia, que en las calles aman a Abelardo De la Espriella.
La similitud más grande, es que Abelardo De la Espriella, un outsider libertario, igual a Javier Milei, también, va a ser el presidente de Colombia.
