Matar el pollo aliviado para hacerle caldo al pollo enfermo

Por: Julio César Leal Duque

Hemos escuchado en los últimos meses a los políticos haciendo propuestas en materia fiscal, metiéndole gasolina al presupuesto para apagar la candela de exceso de gasto público, como la nueva Ley 2075 del 8 de enero de 2021 que en el artículo 2 aumenta los honorarios de concejales de los municipios de categoría 4, 5 y 6, sin vergüenza alguna y en medio de esta crisis con las deudas del Estado disparadas. También hemos visto a miembros de las comisiones económicas del Congreso salir en redes sociales preguntándole a la gente “¿que les gustaría que se legisle?”. No sabe uno si es que están perdidos o desorientados. ¡Que pesar! Es la realidad de nuestra Nación. Da mucha tristeza ver lo que está pasando.

Algunas de las propuestas que en muchas ocasiones concretan por acuerdos políticos a cambio de votos, felicitaciones, auto-halagos y quien sabe que más. Algunas muy creativas como los inventores que manosean permanentemente el IVA sin saber si el remedio es peor que la solución. Matar el pollo aliviado para hacerle caldo al pollo enfermo.

Para explicar de forma práctica como se tiran los políticos los sectores o actividades particulares, traigo un ejemplo relacionado con la disminución de tarifas de IVA (porque les encanta hacer regueros y parches) y no bajar la tarifa general. Supongamos que al Hotel “Lucho” el gobierno nacional al ver esta crisis del sector por la pandemia le baja la tarifa de IVA al 5%, se ve muy bueno, muy creativo pero miremos los efectos:

Lo primero que sucede es que se aumentan los costos porque para que una medida de disminución de tarifa sea efectiva en favorecer a un sector, se debe hacer a toda la cadena y no solalmente a un eslabón, y como consecuencia por técnica tributaria el descontable no puede ser mayor que la tarifa de la venta, es decir, que los impuestos descontables en las compras al 19% no pueden superar el 5% de la venta, el dueño del Hotel “Lucho” debe tomar el exceso como mayor valor del costo, es decir, que el congresista en vez de arreglarle el problema al hotel lo que hizo fue afectarle la utilidad y posiblemente quebrarlo si los márgenes de utilidad son menores al 20% como en el ejemplo. Como los comerciantes no son bobos suben los precios en vez de bajar y se genera inflación. Como decía mi abuelita “¡Que inventos tan pendejos!”.

En el sector turismo a partir de este año, así los que participan de la actividad tengan pérdidas van a tener que pagar la contribución del 2.5 por mil creada con el artículo 36 de la Ley 2068 del 31 de diciembre de 2020, esto porque siguen de creativos poniendo contribuciones sobre los ingresos operacionales y no sobre las utilidades. Es decir, puede ser confiscatoria.

Esto sin hablar del terrible error de estar creando impuestos o exenciones con leyes ordinarias, cuando el Estatuto Tributario es una norma estatutaria.

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