Ningún partido tradicional lo avaló. Ninguna maquinaria regional lo respaldó. Ningún expresidente lo ungió. Abelardo de la Espriella llegó a la primera vuelta del 31 de mayo con un movimiento construido desde cero y terminó la jornada con 10.328.955 votos — el 43,73% — superando al candidato del oficialismo por 664.361 sufragios.
Es la votación más alta obtenida por un candidato de derecha en la historia electoral colombiana. El resultado confirma lo que las encuestas venían registrando desde marzo: un desplazamiento masivo del electorado conservador hacia una figura que no venía del establecimiento político.
Sin los recursos del Estado, sin los contratos de las gobernaciones, sin la estructura del Centro Democrático ni el aparato del Partido Conservador, De la Espriella construyó una base electoral que ninguna firma encuestadora logró medir con precisión hasta el final.
La campaña lo resumió en un comunicado esta noche: «Sin los de siempre, sin maquinarias políticas y sin el respaldo de la burocracia tradicional, millones de colombianos respaldaron una causa nacida desde la ciudadanía.»
Colombia va a segunda vuelta el 21 de junio. De la Espriella llega con más votos, con momentum y con una pregunta que el país debe responder: si 10 millones de colombianos votaron por él sin maquinaria, cuántos más lo harán cuando el voto útil ya no tenga otra dirección posible.




