• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
jueves, octubre 1, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

LOS MANDAN A MATAR Y A MORIR

por El Expediente
junio 7, 2021
en Opinión
Tiempo de leer:3 mins read
0
COMPLOT A LA VISTA
1.4k
COMPARTIDAS
2.4k
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Fernando Londoño

Hace ya un siglo escribía don José Ortega y Gasset uno de los libros decisivos del Siglo XX: La REBELIÓN DE LAS MASAS.

El hombre masa cree saberlo todo, se siente dueño de todo y con derecho a todo. Nada puede estorbar su espíritu de dominación, su soberbia y su irracionalidad.

Porque el hombre masa no tiene ideas propias, no crea un mundo nuevo pero se siente dueño de todo.

Esa irracionalidad lo hace enormemente peligroso y como no, violento. Anda por la vida con la seguridad de que todo se le debe y a nada está obligado. Es amo y señor de su entorno de fantasías y de idioteces.

Los jóvenes que lanzan a la muerte y a matar los promotores del paro, son, por antonomasia, hombres masa. Basta que usted le pregunte a cualquiera de ellos por qué protesta, por qué levanta barricadas, por qué incendia y por qué está dispuesto a matar y a que lo maten, y la respuesta es tan desconcertante como lamentable. No le dan lo suficiente, no lo ayudan, no lo consideran. Pero no le hablen de la disciplina, el estudio, la consagración en horas de personal esfuerzo, porque es lenguaje que no entiende, ni quiere entender. Montar una barricada, tirar una piedra, incendiar una tractomula es bastante más fácil que la geometría, o la física, o la filosofía. ¿Para qué todo eso?.

Ese personaje inopinado, el joven masa, está en la escena. Empujado por unos aprovechadores de sus impulsos innobles y sus aspiraciones absurdas, está listo para cualquier cosa. Para ir a la primera línea o para simular que marcha en paz. Lo tiene sin cuidado la pandemia y sin cuidado el que pueda morir o matar a otros. Lo suyo es el ahora inmediato y unos pesos que le llueven del cielo o tiene que pagarle el transeúnte, el camionero, el taxista, si es que quieren vivir. Porque nuestro joven masa, insistamos, es heredero espiritual del que formara en la escuela del crimen Pablo Escobar. No ha nacido para semilla y salvo el amor a la “cucha” no lo ata nada al universo de los demás.

Esa es la única explicación posible a esta irracionalidad que nos tiene donde nos tiene en esta multiplicación exponencial de desgracias. Porque las aglomeraciones entre gritos, las trincheras del odio y la venganza, nadie sabe contra qué, son la causa eficiente de estas cifras horrorosas: 30.000 contagios y más de 500 muertos por día.

Y los hospitales revientan de ocupaciones trágicas. En Bogotá, en Medellín, en Cali, en Tunja, en Villavicencio, en Barrancabermeja, en Manizales, no hay lugar para un enfermo más. No faltan camas UCI. Sobran aspirantes enloquecidos de necesidad para ocuparlas. Y la gente se muere asfixiada, entre los dolores y las angustias que nadie es capaz de describir. Ni esa legión de héroes anónimos, los médicos y las enfermeras que ya no dan más. El trabajo sin orillas y el pesar de la muerte los tienen anonadados.

Solo atinan a pedir comportamientos racionales, actitudes compatibles con la vida, cuidados elementales. Porque no saben, o quisieran no saber, que están enfrentados a esa especie Orteguiana del hombre y el joven masa.

Ya se cansaron las estadísticas de contar ancianos muertos por el virus. Ahora, sin que nadie parezca reparar en ello, los enfermos y los muertos son gente mucho más joven, los que mandan a la muerte los autores de estas protestas insensatas.

Se ha impuesto el prurito del diálogo como remedio a estas desventuras. Sentados en una larga mesa, los impulsores de la protesta y el gobierno quieren cambiar el mundo y abrirle paso al entendimiento que acabe las barricadas, despeje los caminos, permita el trabajo y la reactivación económica, que le abra espacio a la vida. Esfuerzo vano. El hombre masa siempre tiene más que pedir y menos que ofrecer.

Hubiera sido la hora perfecta para la autoridad y el liderazgo. Plantas exóticas que no se dan por estos tiempos y en estos contornos. Lo que debe hacerse se hace tarde, lo que quiere decir que mal. Y cuando se lo intenta, ya hay en el horizonte un motivo nuevo, una disculpa, un argumento para que todo siga como viene.

Los jóvenes masa no se inmutan ante la fuerza del Estado, ni les preocupa la muerte. Y desde luego mucho menos que la suya, la de los demás.

Llevamos a cuestas muchos días con quinientos muertes. Y noticias desgarradoras sobre la gente que fallece sin una UCI de consuelo. A nadie le importa. Y mucho menos a los que impunemente incitan al paro y a la violencia.
Y en el fondo de la escena, el personaje siniestro que lo origina todo, lo financia todo, lo ejecuta todo: la cocaína. Esa es nuestra desgracia sin orillas.

(Visitas Totales 1.514 )
Tags: El ExpedienteFernando LondoñoOpinión
Compartir569EnviarTweet356Compartir
El Expediente

El Expediente

Deje un comentario

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    22 Compartidas
    Compartir 9 Tweet 6
  • Un ciberataque le puede costar a una pyme colombiana hasta 520 millones de pesos, y el problema ya no es solo de sistemas

    77 Compartidas
    Compartir 31 Tweet 19
  • El contrato de $60.000 millones, asignado mediante selección abreviada, que reabre las sospechas sobre la contratación de erradicación de cultivos ilícitos en la Policía Nacional

    192 Compartidas
    Compartir 77 Tweet 48
  • ¡El Gran Robo del Siglo!

    24 Compartidas
    Compartir 10 Tweet 6
  • Una fecha para terminar

    18 Compartidas
    Compartir 7 Tweet 5
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

¡LEVANTEN LA RESERVA!

No más apología al delito

5 años atrás
Becas para africanos y embajada de Colombia en Etiopía: ¿Qué hay detrás de la última de Francia Márquez en gira oficial por África?

Balance económico gobierno Petro y proyecto Presupuesto General de la Nación (P G N )2027

1 mes atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (136)
  • Corrupción (948)
  • DATO El Expediente (526)
  • Opinión (3.615)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil