Cinco encuestadoras. Cinco mediciones distintas. Un solo resultado consistente: Abelardo De La Espriella ocupa el segundo lugar en la primera vuelta presidencial en cada uno de los sondeos publicados hasta la fecha.
Invamer lo ubica en 21.5%.
GAD3 en 21%.
Atlas Intel en 29.4%.
Guarumo en 23.9%.
CNC en 20.4%.
Los métodos son distintos, las muestras son distintas, los períodos de campo son distintos. El resultado es el mismo.
En una elección que va a segunda vuelta con certeza — Iván Cepeda acumula 37.6% winsorizado, aproximadamente 12 puntos por debajo del umbral para ganar en primera vuelta, el segundo lugar no es un dato secundario. Es el dato central. Quien llegue segundo define quién disputa la presidencia.
El análisis de Guarumo presentado el 8 de mayo advierte que la disputa entre Abelardo y Paloma Valencia está dentro del margen de error combinado, 3.7 puntos de diferencia en el promedio winsorizado.
Pero la consistencia de Abelardo a través de todas las firmas es un elemento que ninguna encuesta individual puede explicar por sí sola.
Cuando cinco metodologías distintas convergen en el mismo candidato para el mismo lugar, el dato deja de ser estadístico y se convierte en tendencia.
El precedente de 2022 refuerza esa lectura. Ese año las encuestas subestimaron al segundo lugar en más de 10 puntos. Guarumo lo documenta y lanza la advertencia explícita: no extrapole los promedios actuales como resultado.
En 2026, la disputa por el segundo lugar tiene exactamente ese perfil de incertidumbre — lo que significa que el margen real de Abelardo puede ser mayor al que muestran los sondeos.
Los mercados de predicción lo confirman. Al 7 de mayo, Kalshi empataba a Abelardo y Cepeda en 39% de probabilidad de ganar la presidencia.
Polymarket los separaba por apenas un punto, 38% para Abelardo, 39% para Cepeda.
Quedan 22 días para la primera vuelta. El censo electoral es de 41.421.973 ciudadanos.
En el escenario equilibrado de Guarumo votarán 22.7 millones. Y hay entre 3 y 3.5 millones de votos sin asignar en segunda vuelta, el bloque que, según el propio análisis, decide quién llega a la Casa de Nariño.
