Por: El Expediente
Hace dos décadas, Fernán Ocampo González recorría pueblos apartados de Colombia instalando carpas patrocinadas por operadoras de telefonía, enseñándoles a campesinos, uno por uno, a usar un computador por primera vez. Ese esfuerzo artesanal de cerrar la brecha digital del país, que arrancó formalmente en agosto de 2005 junto a su socio Alejandro, es hoy LinkTIC: una compañía con más de 1.800 colaboradores, presencia en los sectores judicial, financiero, de salud y electoral, e ingresos que este 2025 superarán los 200.000 millones de pesos.
El hito más transformador de la compañía ha sido su entrada al sistema judicial colombiano. LinkTIC desarrolló el Sistema Integrado Único de Gestión Judicial (SIUGJ), una plataforma que digitaliza expedientes, automatiza audiencias y permite el acceso remoto a procesos judiciales para todos los sujetos procesales involucrados, con una promesa concreta: agilizar la actividad procesal hasta en un 60% frente a los tiempos actuales. Hoy el sistema opera en los 34 distritos judiciales del país y la compañía ya replica el modelo en Perú. «Cambiar la justicia en Colombia le pega a todos. Todos tienen un problema con una pensión, un embargo, un proceso largo. Esto lo puede mejorar», ha dicho Ocampo sobre este proyecto.
La vocación de acercar el Estado al ciudadano, que definió los primeros años de la empresa, tuvo uno de sus resultados más medibles en la plataforma de participación ciudadana y rendición de cuentas virtual que LinkTIC ayudó a construir: según cifras de la propia compañía, esa herramienta contribuyó a que Colombia pasara del puesto 26 al puesto 6 en el mundo en participación ciudadana en línea, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas. Ocampo, de hecho, tiene experiencia directa en ese terreno desde antes de fundar LinkTIC como la empresa que es hoy: trabajó activamente diseñando estrategias y plataformas que permitíeran a los colombianos plantear problemas públicos y proponer soluciones a nivel nacional.
El portafolio de la compañía se ha diversificado con fuerza en los últimos años: siete líneas de servicio —desde fábrica de software hasta ciberseguridad— y seis productos propios, entre ellos Soluu, un sistema de gestión de relación con clientes (CRM); un núcleo tecnológico para la gestión de pólizas de seguros; un sistema de planificación de recursos empresariales (ERP) usado por la Fiscalía General de la Nación y la Fiduprevisora; y SGDA-GESTTION, un gestor documental usado por empresas de acueducto. En el frente social, la compañía impulsó en Risaralda un proyecto de telemedicina que ha beneficiado a más de 300.000 personas, y desarrolló una herramienta de comercio electrónico que ha ayudado a migrar a más de 2.300 pequeños y medianos empresarios hacia el mundo digital, dentro de un impacto acumulado que hoy la compañía calcula en más de un millón de emprendedores y 7.000 pymes.
El capítulo más reciente y de mayor visibilidad pública llegó con las elecciones legislativas y presidenciales de Colombia en 2026. LinkTIC, contratada por el Consejo Nacional Electoral, desplegó una solución tecnológica y logística integral para la postulación, acreditación y seguimiento de testigos, observadores y auditores de sistemas electorales, con herramientas de biometría y la plataforma Comitium en Línea, que permitió el monitoreo en tiempo real de lo ocurrido en más de 120.000 mesas de votación, con la meta de superar los 1,7 millones de testigos electorales acreditados. «La tecnología es un medio para generar más transparencia y legitimidad electoral, permitiendo que haya más ojos vigilando lo que ocurre en cada mesa de votación del país», explicó Ocampo durante el despliegue de la herramienta.
El resultado de ese despliegue tecnológico se reflejó en el reconocimiento que recibió el propio proceso electoral colombiano por parte de la comunidad internacional. La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, que desplegó 141 observadores en 30 departamentos, calificó la jornada como transparente, «bien organizada» y con un conteo «muy rápido», destacando que casi el 100 por ciento del preconteo se publicó en la hora siguiente al cierre de las urnas. En el mismo sentido se pronunciaron la Organización de Estados Americanos, el Centro Carter y la propia Transparencia Electoral, cuya misión —encabezada por José Miguel Insulza, exsecretario general de la OEA, y Ann Ravel, expresidenta de la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos— reconoció el «compromiso» institucional de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral con la observación electoral nacional e internacional. A esos elogios se sumó una auditoría independiente del Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL), del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, que revisó los componentes de seguridad, infraestructura y código fuente de los sistemas electorales sin encontrar hallazgos que comprometieran su confiabilidad. La infraestructura tecnológica desarrollada por LinkTIC —biometría, acreditación de testigos y monitoreo en tiempo real a través de Comitium en Línea— fue una de las piezas centrales sobre las que se sostuvo ese resultado.
Ese trabajo no pasó inadvertido para los organismos internacionales de observación electoral. Transparencia Electoral documentó el funcionamiento de la infraestructura tecnológica de LinkTIC durante las jornadas electorales de 2026 y anunció que la incluirá como estudio de caso central en su índice regional de observación electoral, otorgándole a la compañía un aval de calidad internacional. Según la organización, el modelo colombiano desarrollado por LinkTIC podría convertirse en la hoja de ruta que recomiende replicar en procesos electorales críticos de la región, entre ellos las elecciones previstas en Venezuela para 2027.
Veintiún años después de aquellas carpas en pueblos remotos, Ocampo resume la transformación que ha vivido su empresa, y con ella buena parte del país, en una frase: «la transformación más importante no ha sido tecnológica. La tecnología ya no es solo una herramienta, es parte de la infraestructura sobre la cual funciona una sociedad».




