El pasado 22 de febrero de 2026, el columnista Daniel Coronell publicó una columna sugiriendo que una compulsa de copias emitida por la Corte Suprema de Justicia en 2013 contra el abogado y actual candidato presidencial, Abelardo De La Espriella, se había «extraviado» en los anaqueles de la Fiscalía. La narrativa insinuaba que esta supuesta desaparición de documentos evitó una investigación por soborno a testigos.
Hallazgos de la verificación
- El expediente nunca estuvo perdido: La afirmación de que los documentos «desaparecieron por el camino» carece de sustento fáctico. El proceso fue debidamente radicado, asignado y tramitado por la Fiscalía General de la Nación.
- Justicia cumplida y archivada: La prueba documental definitiva, presentada por el abogado Germán Calderón España, confirma que el 12 de julio de 2017, la Fiscalía 17 de la Unidad de Delitos contra la Administración Pública de Barranquilla ordenó el archivo definitivo de la investigación. El ente acusador concluyó que no existían méritos ni evidencia física para sustentar los señalamientos.
- Contraste de realidades: Mientras la versión de Coronell presentaba el caso como un «misterio actual» y un ejemplo de impunidad por negligencia, la realidad jurídica demuestra que el caso fue resuelto hace casi nueve años. La supuesta «incapacidad de encontrar el documento» por parte del columnista no obedecía a un extravío judicial, sino a una omisión en la búsqueda de la resolución de cierre que ratificó la inocencia del jurista.
https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/2/las-copias-perdidas/
La narrativa de «Las Copias Perdidas» constituye un falso positivo informativo. No hubo una mano negra desapareciendo expedientes; hubo una justicia que investigó y archivó por falta de pruebas. Presentar un proceso cerrado desde 2017 como un archivo desaparecido en 2026 es una maniobra de activismo que ignora la verdad procesal para intentar incidir en la contienda electoral.
La investigación existió, se agotó y concluyó a favor de De La Espriella. El «extravío» solo existió en la narrativa del denunciante.







