Por: José Alejandro Ramírez Londoño
A las recientes amenazas denunciadas en medios y ante la Fiscalía General de la Nación, de voto fusil (“Clientelismo armado”) por parte de grupos en la lista de organizaciones designadas como terroristas por el Gobierno de los Estados Unidos, entre ellos los grupos disidentes de la terrorista farc, el ELN y el Clan del Golfo (CDG), como consecuencia de las elecciones que vivirá el país este fin de semana, dos reconocidos militantes del petrismo Gustavo Bolívar y Carlos Carrillo, le han sumado sendas amenazas de “Estallido social” en caso de que el Dr Abelardo De la Espriella resulte ganador de la contienda electoral, como lo aseguran las más recientes encuestas.
Esto último, no solo demuestra el desconocimiento, el irrespeto por la democracia, que ha caracterizado a los más politizados funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Gustavo Petro, coincidiendo gravemente con las amenazas ya denunciadas de las organizaciones designadas como terroristas, sino que imponen un deber a las autoridades administrativas, de Policía, a cargo del orden público, que no pueden omitir. Más importante aún, nos imponen un deber a nosotros, los ciudadanos, de concurrir masivamente a las urnas para rechazar al candidato del gobierno de Gustavo Petro, Iván Cepeda, de manera que la distancia entre el primero y el segundo sea tan contundente que aleje toda posibilidad de consecuencias lesivas para los votantes en las regiones bajo dominio de estas organizaciones, y aún en las ciudades, donde el petrismo amenaza bloqueos instrumentalizando funcionarios, maestros y jóvenes, para fines de terrorismo.
Ante las amenazas de graves alteraciones al orden público con eventuales manifestaciones y hechos de violencia durante y después de las elecciones que calculan se extenderán hasta el lunes 22 de junio, en las que coinciden tanto el Ministro de Defensa, como el Departamento de Estado de los Estados Unidos en su más reciente alerta, Petro los desestimó desde Villavicencio, manifestando que no se quedará ni un segundo después de la media noche del 06 de agosto, pero no le pidió frenar sus amenazas a la contienda democrática a sus funcionarios, ex funcionarios ni grupos en la lista de organizaciones designadas como terroristas, a las que ha mantenido en “mesas de diálogo” inmunes a la acción de la justicia, como debió haber correspondido si se tratara “de un demócrata en el gobierno”, como dijo en sus acostumbradas monsergas, lejos de todo merecimiento de compendiar.
Cuando Petro le endilga a la Embajada de los Estados Unidos “deje de asustar a los gringos que viven aquí porque nada les va a pasar ni el día de elecciones ni el 06 de Agosto”, desestima las amenazas que viven no solo los ciudadanos y funcionarios estadounidenses en nuestro país -que no son pocos- como consecuencia del actuar terrorista de las organizaciones así designadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos quienes resultarán más afectados con la elección del Dr. De la Espriella, sino también las amenazas y actos de terrorismo que han vivido quienes han buscado a toda costa evitar la elección del heredero Iván Cepeda, quien manteniendo la impunidad para ellos, ha manifestado continuar la nefasta política de paz que solo los ha fortalecido. No puede Gustavo Petro omitir los asesinatos de los defensores de la patria, Roger Mauricio Devia Escobar ex alcalde de Cubarral, Meta, junto a quien fuera su asesor Eder Fabián Cardona López, cuando transportaban material publicitario el 16 de mayo. No puede Petro omitir que las amenazas de esos grupos precavieron en los caucanos de Jambaló que entre la elección al congreso el 08 de marzo y la primera vuelta presidencial un aumento de votantes en un 65% (rompiendo el histórico de participación electoral en dicho municipio del 77%) donde el 96% de sus votantes concurrieron por Ivan Cepeda; fenómeno que se repitió en aquellos toribianos quienes, concurriendo en un 72% del censo inscrito para votar, lo hicieron en un 91% por Ivan Cepeda con mesas reportadas en un 100% por dicho candidato; o los balboences que concurrieron en el récord histórico del 79% del censo registrado, el 80% de quienes votaron por su candidato Iván Cepeda; y mucho menos de los nariñenses, putumayenses, caqueteños, antioqueños, chocoanos, norte santandereanos, etc., que por esa misma senda de la amenaza concurrieron afanosamente por su candidato Cepeda.
Las amenazas que se les escuchó esta semana a Carrillo y a Bolívar de vandalismo, disturbios y la falta de rechazo de las mismas en Gustavo Petro, pueden causar el efecto contrario que ellas buscaban en los votantes, y antes bien revalorizarán el aliciente para salir a votar este domingo 21 de junio por el Dr De la Espriella “que no le pongan una raya al tigre sino dos” de manera que obtenga una gran distancia, trayecto, intervalo, lejanía en votos de Iván Cepeda, en suficiente margen para disuadir a grupos incendiarios y terroristas en cumplir sus amenazas sobre todos nosotros. Están invitados todos a cambiar nuestro futuro en estas definitivas elecciones.
