El último mega negocio de hasta USD 2.000 millones que quiere dejar firmado el gobierno Petro antes de irse: PLOTEOS

Por: El Expediente

Colombia tiene cuatro submarinos. Los cuatro son alemanes. Los cuatro tienen más de cuarenta años de servicio y todos han sido modernizados en sucesivas ocasiones para mantenerlos operativos. La Armada Nacional sabe desde hace años que ese ciclo tiene un límite y ha planificado en consecuencia: el programa se llama PLOTEOS y su objetivo es definir la arquitectura submarina del país para las próximas décadas. Lo que nadie esperaba es que una decisión de esa envergadura pudiera quedar comprometida en las últimas semanas del gobierno Petro.

El Plan de Desarrollo Naval 2042, publicado por la propia Armada, describe el marco institucional con precisión. El Plan de Construcción y Optimización Naval, PROCYON, contempla la renovación completa de la flota submarina y define a PLOTEOS como la plataforma estratégica para ese propósito. No se trata de comprar unidades usadas como ocurrió en 2012, cuando Colombia adquirió dos submarinos U-206A retirados de la marina alemana por 110 millones de euros. Se trata de seleccionar una plataforma de nueva generación, negociar transferencia tecnológica, construir o adecuar infraestructura, entrenar tripulaciones y garantizar soporte logístico por décadas.

La flota actual está compuesta por los oceánicos ARC Pijao y ARC Tayrona, clase U-209 construidos en Alemania en 1970 y entregados en 1975, y los tácticos ARC Intrépido y ARC Indomable, clase U-206A adquiridos en 2012. Las cuatro unidades han sido sometidas a programas de modernización en COTECMAR y en astilleros alemanes, pero su horizonte operacional tiene fecha. PLOTEOS fue concebido para reemplazarlas a todas. La Armada no ha precisado públicamente cuántas unidades nuevas contempla el programa ni en qué proporción se haría el reemplazo. Esa es una de las preguntas que El Expediente remitió a la institución sin obtener respuesta.

Las dimensiones del negocio son de otro orden. Las estimaciones que circulan en el sector defensa ubican el costo total del proyecto entre USD 1.000 millones y USD 2.000 millones, dependiendo de la plataforma seleccionada y del alcance del paquete de transferencia tecnológica e infraestructura asociada. Para dimensionar la cifra: el presupuesto de defensa de Colombia para 2025 fue de aproximadamente 18 billones de pesos. Un contrato de USD 2.000 millones equivale a cerca de 8 billones de pesos, más del cuarenta por ciento de ese presupuesto anual, comprometido en una sola adquisición.

La Armada ha movido fichas visibles. En junio de 2025, el comandante Juan Ricardo Rozo Obregón encabezó una delegación técnica a Corea del Sur en el marco de MADEX 2025, donde visitó los astilleros de Hyundai Heavy Industries y Hanwha Ocean para evaluar sus capacidades en construcción de submarinos de alto rendimiento. Antes de ese viaje, una comisión de la institución había visitado Alemania para inspeccionar el U-212, el submarino más avanzado de ThyssenKrupp Marine Systems, el mismo fabricante que construyó los U-209 que Colombia opera desde 1975.

Esos dos viajes delinean el mapa de competencia internacional que rodea a PLOTEOS. Los fabricantes en carrera incluyen a ThyssenKrupp Marine Systems de Alemania con el U-212, Hanwha Ocean de Corea del Sur con el KSS-III, y potencialmente Naval Group de Francia con el Scorpène, plataforma que operan Chile y Brasil. Detrás de cada uno de esos consorcios hay un gobierno nacional con intereses diplomáticos y comerciales concretos, y los tres han desarrollado en los últimos años agendas de acercamiento con la institucionalidad naval colombiana.

Lo que inquieta a fuentes del sector defensa consultadas por El Expediente es la confluencia de dos factores. El primero es el calendario: el gobierno Petro tiene menos de dos meses de vida institucional y ha mostrado una tendencia documentada a comprometer contratos estratégicos antes de los cambios de administración. La Contraloría General alertó en noviembre de 2025 sobre un pico de contratación directa de 6,1 billones de pesos en un solo día, el último antes de que entrara en vigencia la Ley de Garantías Electorales. El segundo factor es la percepción, que El Expediente no ha podido verificar documentalmente pero que circula con insistencia en el sector, de que el eventual adjudicatario de PLOTEOS podría estar orientado antes de que concluyan formalmente las etapas que deben garantizar competencia real entre oferentes.

Una contratación de esta naturaleza no se firma en un día ni se improvisa en las últimas semanas de un gobierno. Pero los estudios previos, los análisis de alternativas, los criterios técnicos de selección y las gestiones de lobby que preceden a una decisión de esa magnitud sí pueden quedar estructurados de forma que el gobierno siguiente encuentre el camino prácticamente trazado. Eso, en la práctica, equivale a decidir sin haber decidido formalmente.

El debate no es si Colombia necesita una capacidad submarina moderna. La discusión es si una adquisición que comprometería recursos públicos por décadas, condicionaría las capacidades militares de varios gobiernos futuros y representaría uno de los contratos de defensa más grandes de la historia reciente del país está siendo adelantada bajo estándares suficientes de transparencia, competencia y control público.

El Ministerio de Defensa y la Armada Nacional no respondieron las preguntas que El Expediente les remitió sobre el estado actual de PLOTEOS, el cronograma previsto para comprometer la decisión, la cantidad de unidades que contempla el programa y los criterios utilizados en la evaluación de oferentes. Este medio publicará cualquier respuesta recibida.

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