Por Marco Fidel Ramírez
El próximo 21 de junio los colombianos definiremos el futuro de Colombia y nuestro voto determinará también el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos, y en esa decisión no nos podemos equivocar. En la balanza tenemos dos candidatos totalmente opuestos, que son dos alternativas frente a los colombianos, la del petro- cepedismo que lleva el país a la ruina con una ideología dañina que pretende imponer el socialismo a la brava y con el patrocinio de los grupos al margen de la ley que hoy amenazan a gran parte del país sin miramiento alguno y con la complicidad del mismo gobierno. La otra alternativa es la que reivindica el respeto por la constitución y la ley liderada por De La Espriella y Restrepo bajo el exitoso lema de “Firme por la Patria”.
El gobierno verborreico de Petro ha sido catastrófico para Colombia. Ha desarrollado una agenda populista que ha endeudado a Colombia hasta las nubes, que ha marchitado a Ecopetrol, ha acabado con el sistema de salud, ha desmotivado al empresariado, ha empoderado a los delincuentes, ha decapitado a las Fuerzas Militares, ha fortalecido a los grupos subversivos y ha corrompido el sistema gubernamental hoy liderado por los peores funcionarios, eso sí la mayoría fanáticos petristas y activistas izquierdistas consagrados.
Y qué decir del candidato de Petro, el senador Iván Cepeda. Su mediocre carrera como senador nada bueno le ha dejado al Congreso y menos al país. Su promesa de profundizar los «reformas» de Petro anuncia que Colombia pasaría del petrismo tóxico al cepedismo comunista que replicará el modelo de Cuba, Venezuela o Nicaragua y que contará con el respaldo de las Farc, el ELN, la minga prepagada y la primera línea terrorista con todos sus encapuchados. Y en la palestra electoral está Abelardo De La Espriella, abogado prominente, empresario exitoso y outsider excepcional. Nos recuerda de la reciente historia del continente a Milei en Argentina, a Bukele en el Salvador y también a Trump en USA, líderes imperfectos, pero reivindicadores de la ley y el orden que tanto molesta a los petristas y cepedistas amantes de la anarquía, la destrucción y la violencia como estrategia política.
De La Espriella no es perfecto, él mismo lo ha dicho, pero hoy por hoy es el presidente serio, determinado y patriótico que Colombia necesita en estas horas tan oscuras. Los cristianos votaremos por él y con la convicción de que defenderá la vida, la familia, los valores y la patria, como lo anhelamos todos los colombianos. Así pues bienvenido el verdadero cambio que se avecina, con Petro sin poder para destruir, con Cepeda sin presidencia para amenazar, con la izquierda sin presupuesto para saquear; pero con De La Espriella y Restrepo al mando de la nave del Estado para reconstruir el país y devolverle a los colombianos el progreso, la fe y la esperanza que el tal progresismo nos ha robado desenfrenadamente en estos últimos 4 años.
