Por: Germán Valencia Castro
El M19 jamás fue un grupo revolucionario del pueblo y para el pueblo, y no debe recibir ninguna exaltación heroica. Liderado por Carlos Pizarro, un violador de derechos humanos, evidenció durante su vida guerrillera, varias acciones adelantadas que quedaron en la historia como la base del terrorismo actual en el país y en América latina.
Desafortunadamente y para vergüenza ante el mundo, las Pizarro y el mismo Presidente de Colombia, Gustavo Petro, puesto por la mafia, hoy nos venden una historia falsa de heroísmo, revolución y lucha por la equidad, cuando la historia real es diferente. El M19 fue y será recordado por millones de colombianos y millones más en el mundo como un grupo sangriento y genocida.
Por mencionar algunos de sus más graves delitos son:
• Según El Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1970 y 1989, el M-19 fue responsable de 557 secuestros, siendo pioneros en esta aborrecible práctica de extorsión y que más adelante les sirvió a los psicópatas de las FARC como modelo de guerra. Entre algunos está el del exministro de agricultura Hugo Ferreira Neira, el líder conservador Álvaro Gómez Hurtado y la pesadilla que vivió Camila Michelsen, secuestrada en las “cárceles del pueblo” por 643 días.
• Al mejor estilo gánster, Pizarro y demás jefes guerrilleros asesinaron a personas por más de 16 años. O como olvidar el atroz crimen del líder sindicalista José Raquel Mercado, presidente de la CTC -Confederación de Trabajadores de Colombia. Antes de fusilarlo lo torturaron, humillaron y despojaron de su dignidad humana, para exponer su cuerpo acribillado en unas bolsas negras en el Parque El Salitre, celebrando su aniversario como grupo criminal.
• El vil y cobarde secuestro de 16 embajadores en la toma de la embajada de República Dominicana.
• Mataron a la Magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Fanny González Franco, su cuerpo fue encontrado calcinado durante la toma al Palacio de Justicia, a lo cual el presidente Petro lo ha llamado anteriormente “una obra maestra”.
• Y qué decir de su más grande logro criminal y perturbador, la Toma del Palacio de Justicia, donde fusilaron Magistrados y humildes funcionarios de mantenimiento. El mismo informe de la Comisión de la Verdad sobre el Palacio de Justicia establece: “entre 1984 y 1985 miembros de la dirección del M-19 se reunieron en Medellín con Pablo Escobar, recibieron dineros de ese cartel y realizaron acciones criminales conjuntas…», entre esas la toma de la judicatura.
• Como si fuera una película de terror, Hernando Pizarro, hermano de Carlos Pizarro, ordenó y perpetró una masacre sin precedentes en la historia del crimen organizado. Desmembraron, abrieron los vientres de mujeres aun vivas y con sevicia mataron a 165 personas, la mitad menores de edad, en lo que se conoce “La Masacre de Tacueyó”, municipio de Toribío, Cauca.
“Todo el contexto era perturbador: jóvenes, casi niños recién reclutados, eran llevados al límite de la tortura para confesar ser agentes de inteligencia, en muchos casos asumiéndolos como “agentes de inteligencia” del ejército colombiano o “espías” de la CIA, y bajo el suplicio se obtenía una supuesta “confesión” que terminaba por involucrar a un grupo nuevo, y así sucesivamente, hasta llegar a las casi dos centenas de combatientes sacrificados en medio del temor colectivo, la locura, la impotencia y el delirio”.
Esa es la verdadera radiografía de un grupo terrorista que le abrió el camino a las FARC y el ELN en tácticas sanguinarias, inhumanas y crueles en sevicia y perturbación. Carlos Pizarro jamás fue un héroe, siempre será lo que fue, un terrorista, un violador de los derechos humanos, un ególatra con sed de poder y un ambicioso criminal sin pudor. El M19 solo es el fruto de mentes enfermas.




