Por: Alejandro Ramírez
Juan Manuel Santos junto al cura De Roux: el libreto incluía lágrimas. Quién lo creyera, el mismo que usufructuó las victorias de un Ejército, como ministro de defensa, para hacerse elegir presidente; el mismo que entregó el Ejército a sus victimarios, es ahora quien le exige al Ejército pedir perdón al país, sin importarle escurrir en un lánguido show sus responsabilidades como ministro y luego supremo comandante de las fuerzas militares. Pero ya lo decía Tirso de Molina: “Quien a ser traidor se inclina, tarde volverá en su acuerdo”.
Oportuna y públicamente, lo desmintió a través de un trino Angelino Garzón, su fórmula Vicepresidencial en las elecciones de 2010. Él lo sabe y todos somos testigos, lo difícil es sorprender a Juan Manuel santos en una verdad.
Y antes de eso, también estaba en el libreto la visita de la CIDH a Colombia, llenos de compañerismo hacia quienes reclaman la claudicación del Estado, vinieron en plan de culpar a nuestra fuerza pública de excesos en la fuerza, aún cuando sabían que quienes protestaban, lo hacían incinerando CAI’s y dentro de ellos a nuestros policías. Antes de su visita, nos habían anunciado que debíamos tolerar “cierto nivel de perturbación” con tal de “no privar la esencia de la protesta pacífica”; pero lejos de ser una perturbación, es un delito el bloqueo a las ciudades recortando sus suministros, la vandalización del sistema de transporte público, afectando el empleo y la productividad, con unas movilizaciones que lo único que lograron fue prolongar y aumentar los contagios por COVID, calculados en 30 mil diarios, así como una cifra de personas muertas al día, que supera las 500, por las que no van a responder los autodenominados líderes del comité del paro.
La sociedad colombiana ha permitido que los sindicatos de izquierda en el sistema educativo ideologizen nuestras juventudes, a quienes llevaron a las calles a iniciar una campaña política de cara al 2022, como nos lo dejó ver el video del presidente de fecode. Escuchamos a los directores de medios haciéndose los sorprendidos, aún cuando ésta organización había anunciado públicamente su apoyo al candidato de las bolsas de billetes en las elecciones presidenciales de 2018. Preocupa que el Registrador no se haya manifestado sobre el pedido de sacar de la veeduría electoral a los maestros, cuando los hechos demuestran su toma de postura política. Esos mismos sindicatos de izquierda en el sistema judicial acabaron con la imparcialidad en la justicia y ésta semana, un juez de garantías llamó terroristas a quienes están encargados de mantener el orden público en Bucaramanga, así como otro juez de garantías ordenara la libertad para quienes fueron capturados por el prolongado bloqueo de “la Y de llano grande” en la vía a Palmira, argumentando violencia por parte de la Policía.
Nos cansamos de escuchar alcaldes que justifican los vejámenes a los cuales son sometidos los miembros de nuestra fuerza pública a manos de unas violentas milicias, así como nos resulta un absurdo el estado de indefensión en que dejan a nuestra policía, inutilizada voluntaria y dolosamente por unos mandatarios populistas a la caza de votos para futuras elecciones. No es cierto que debamos tolerar tanta arbitrariedad por una campaña política malsana: pero requiere que seamos conscientes del destino que nos tienen preparado en su libreto para el 2022, el que siguen al pie de la letra.




