El gran fraude de las encuestadoras: todas fallaron, todas cobraron y ninguna pide disculpas. Le mintieron a los colombianos

El domingo 31 de mayo Colombia les demostró a sus encuestadoras que no la conocen. Ninguna de las cinco firmas que publicaron mediciones en la semana previa a las elecciones se aproximó al resultado real. Todas fallaron en la misma dirección: sobreestimaron a Iván Cepeda y subestimaron a Abelardo de la Espriella.

El resultado oficial fue: De la Espriella 43,73%, Cepeda 40,91%, Valencia 6,92%, Fajardo 4,26%.

Esto es lo que proyectó cada firma en su última medición antes de la jornada:

Invamer: la encuesta más citada durante la campaña, ubicó a Cepeda en 44,6% y a De la Espriella en 31,6%. Error en Cepeda: 3,7 puntos hacia arriba. Error en De la Espriella: 12,1 puntos hacia abajo. A Valencia la proyectó en 14% — el doble de lo que obtuvo.

Guarumo-Eco Analítica: proyectó a Cepeda en 37,1% y a De la Espriella en 27,5%. Error en Cepeda: 3,8 puntos hacia arriba. Error en De la Espriella: 16,2 puntos hacia abajo, el mayor error entre todas las firmas. A Valencia la ubicó en 21,7%, más de tres veces su resultado real.

AtlasIntel: La encuestadora brasileña con metodología digital proyectó a Cepeda en 38,7% y a De la Espriella en 37,3%. Error en Cepeda: 2,2 puntos. Error en De la Espriella: 6,4 puntos. Fue la única que anticipó una contienda cerrada entre los dos candidatos.

Centro Nacional de Consultoría CNC: proyectó a Cepeda en 33,4% y a De la Espriella en 30,9%. Sus números subestimaron a ambos candidatos y ubicaron a Valencia en 12,6%.

Tempo Consultoría: fue el caso más extremo: proyectó a Cepeda en 38,12%, a Valencia en segundo lugar con 27,1% y a De la Espriella en tercer puesto. Fue la única firma que no anticipó a De la Espriella en segunda vuelta.

El patrón es uniforme y tiene una explicación metodológica. Las encuestadoras colombianas utilizan principalmente metodología presencial, entrevistas cara a cara en hogares urbanos, que tiende a capturar mejor el voto declarado en estratos medios y altos de las ciudades, pero que falla en territorios rurales, municipios pequeños y en votantes que no declaran abiertamente sus preferencias.

De la Espriella construyó su votación precisamente en esos territorios y entre ese perfil de votante.

El fenómeno no es nuevo en Colombia. En 2022, las encuestadoras también fallaron: proyectaron a Federico Gutiérrez como favorito para segunda vuelta y no midieron el ascenso de Rodolfo Hernández, quien terminó superándolo con el 28,15% de los votos.

Las cinco encuestadoras deberán explicar públicamente sus metodologías antes de la segunda vuelta del 21 de junio.

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