Durante meses, los grandes medios colombianos construyeron una narrativa electoral que el país rechazó en las urnas. Cepeda era el favorito indetenible. De la Espriella era una anomalía pasajera. El resultado del 31 de mayo los dejó sin guión.
No es un fenómeno nuevo ni exclusivo de Colombia. Es la expresión local de una crisis global que los números ya no permiten ocultar.
Según el Digital News Report 2025 del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford, la confianza en las noticias en Colombia cayó al 32%, el nivel más bajo desde que el país se sumó al estudio. Colombia aparece en el puesto 35 de 48 países evaluados.
Los medios con mayor desconfianza en la opinión pública son Semana con 33%, RCN Radio con 31%, Noticias Caracol TV con 30% y Caracol Radio con 29%.
Son los mismos que durante meses construyeron la narrativa que el electorado ignoró.
El Instituto Reuters lo describe con precisión: en la mayoría de los países, los medios tradicionales luchan por conectar con gran parte del público, con baja confianza, conexión en declive y suscripciones digitales estancadas.
En Colombia la crisis no es solo de credibilidad. Los grandes medios han registrado despidos masivos, millonarias pérdidas y venta de activos.
El control de la distribución se perdió: antes, quien controlaba frecuencias, imprentas y canales de televisión controlaba el acceso a la audiencia. Hoy ese acceso está mediado por algoritmos y plataformas donde los medios compiten contra creadores de contenido, agregadores y formatos de entretenimiento.
En ese vacío creció otro periodismo. Medios digitales independientes, sin los grupos económicos que condicionan la agenda, sin la pauta institucional que dobla voluntades, sin la deuda histórica con el establecimiento político, construyeron durante esta campaña una cobertura más cercana a lo que el electorado efectivamente pensaba.
No dependían de sostener narrativas convenientes. Podían seguir los datos aunque los datos incomodaran a sus anunciantes.
El resultado del 31 de mayo fue también su validación. Mientras las encuestas de los grandes medios no midieron el fenómeno De la Espriella hasta que fue demasiado tarde, el periodismo independiente documentó su crecimiento, analizó sus propuestas y siguió el dinero de las campañas sin los filtros que impone la dependencia económica del establecimiento.
El informe Reuters concluye que la percepción de que los grandes medios responden a intereses económicos o políticos ha afectado su credibilidad, en contraste con medios independientes que han fortalecido su vínculo con la ciudadanía.
Ahora, con De la Espriella rumbo a segunda vuelta como el candidato más votado, los mismos medios que lo subestimaron durante meses comienzan a reposicionarse. El electorado colombiano ya aprendió a leer ese movimiento también.




