El viernes 24 de julio, después de una sesión que se extendió por más de doce horas, la junta directiva de Ecopetrol eligió a Luis Felipe Henao como su nuevo presidente. La noticia llegó envuelta en el lenguaje habitual de estos anuncios corporativos —trayectoria, credenciales, respaldo institucional—, y así la reprodujeron, casi en espejo, todos los medios del país: abogado rosarista, extraviceministro, exministro de Vivienda, doctorando en Salamanca. Lo que esas notas contaron a medias, porque exigía mirar más atrás que la última semana, es el papel que Henao ha jugado durante el último año como el miembro de junta que con más insistencia exigió respuestas dentro de Ecopetrol, un antecedente que explica mejor que cualquier hoja de vida por qué el nuevo gobierno confía en él para esta transición.
Henao tiene 46 años, es abogado de la Universidad del Rosario, cursa un doctorado en Derecho en la Universidad de Salamanca y acumula especializaciones en Derecho de Empresa y Derecho Penal. Se formó políticamente como discípulo de Germán Vargas Lleras, a cuyo lado ocupó la Secretaría General de los ministerios del Interior y de Justicia, y del entonces Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, antes de convertirse él mismo en ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio entre 2013 y 2016, bajo el gobierno de Juan Manuel Santos.
Fue, junto a Vargas Lleras, uno de los arquitectos del programa de 100.000 viviendas gratis, la política social de vivienda más ambiciosa que ha tenido el país en la última década, con la que cientos de miles de familias en condición de pobreza accedieron a casa propia por primera vez.
Después del Ejecutivo, construyó una carrera híbrida entre lo público y lo privado: columnista de El Espectador y El Tiempo, panelista del programa radial Hora 20, miembro de las juntas directivas de EPM y del Banco AV Villas, representante legal de la firma Lambda Soluciones Consultoría, y desde marzo de 2025, miembro independiente de la junta de Ecopetrol en representación de los accionistas minoritarios, donde presidió el Comité de Gobierno Corporativo y Sostenibilidad.
Fue justamente desde ese asiento de minoritario donde Henao construyó la reputación que hoy lo lleva a presidir el órgano completo: la de un director dispuesto a hacer preguntas incómodas incluso cuando eso significaba enfrentarse abiertamente al gobierno que controlaba la mayoría de la junta.
En septiembre de 2025 exigió explicaciones sobre un contrato con la firma estadounidense Covington and Burling —contratada para asesorar a Ecopetrol frente a investigaciones que avanzan en Estados Unidos sobre el entonces presidente ejecutivo, Ricardo Roa—, cuyo costo había escalado de 850.000 a 5,8 millones de dólares.
Esas mismas preguntas, según relató el propio Henao, le costaron un señalamiento público del secretario de Transparencia de la Presidencia, Andrés Idárraga, quien cuestionó que Henao no se hubiera declarado impedido en discusiones sobre el mercado del gas, dado que su esposa, Luz Estela Murgas, preside Naturgas, el gremio del sector. Henao respondió que, antes de cada sesión, verificaba si existían motivos reales de impedimento, que nunca los había encontrado, y que el señalamiento respondía, a su juicio, a las preguntas incómodas que él mismo venía haciendo sobre la gestión de Roa.
Ni la Procuraduría ni la Fiscalía, a las que Idárraga pidió verificar el caso, han hecho público un pronunciamiento definitivo sobre el asunto, así que la disputa quedó, formalmente, sin resolver en ningún sentido.
Ese mismo perfil de fiscalizador incómodo lo acompañó meses después, cuando en junio de este año denunció por prevaricato a la representante Gloria Arizabaleta, presidenta de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, por un proyecto de decisión con el que se buscaba habilitar la suspensión del propio Gustavo Petro, una maniobra institucional que varios constitucionalistas consultados por la prensa calificaron de jurídicamente cuestionable, dado que la suspensión presidencial está reservada a un procedimiento especial.
Henao no se limitó a opinar desde una columna: exigió el expediente completo y solicitó pruebas formales, mostrando la misma disposición a litigar y a exigir transparencia institucional que ha caracterizado buena parte de su carrera pública.
Hay, sin embargo, dos episodios de su historial que merecen mencionarse con la misma honestidad, no porque comprometan su idoneidad, sino porque el escrutinio público de un cargo de esta magnitud exige contarlos. En 2019, la Procuraduría vinculó a Henao —junto con Elsa Margarita Noguera de la Espriella, hoy ministra de Transporte del gobierno de De la Espriella— a una investigación disciplinaria por presunta omisión de control en el proceso contractual del Hotel Dann Colonial, adquirido como sede del Ministerio de Vivienda por un valor que terminó multiplicándose frente al presupuesto inicial.
El desenlace final de ese proceso no está documentado públicamente en las fuentes consultadas. Y en 2024, durante su postulación fallida a la Procuraduría General, circuló una fotografía suya junto a José Guillermo «Ñeñe» Hernández, el ganadero asesinado en 2019 e investigado por narcotráfico, una imagen que Henao atribuyó a una coincidencia social sin ningún vínculo posterior, y sobre la cual no existe, hasta hoy, ninguna prueba que lo relacione con actividades ilícitas del fallecido.
Con ese conjunto de antecedentes, una trayectoria de gestión pública real, un historial reciente de confrontación activa dentro de la propia junta de Ecopetrol en nombre de la transparencia, y un par de episodios de su pasado que la opinión pública ya conoció y que él mismo ha respondido públicamente, Luis Felipe Henao asume ahora la tarea de conducir la transición de gobierno corporativo más importante que ha vivido la petrolera estatal en años, justo cuando Ricardo Roa se prepara para dejar la presidencia ejecutiva de la compañía.
El mismo perfil que lo hizo incómodo como director minoritario —el de alguien que pregunta, que exige actas y que no se guarda las inconformidades— es, paradójicamente, la carta de presentación con la que ahora llega a presidir el órgano completo.
