El segundo jefe de misión de observación electoral en Colombia el 31 de mayo fue el argentino Daniel Bejas, presidente de la Cámara Nacional Electoral de Argentina y delegado de UNIORE, la Unión Interamericana de Organismos Electorales.
El perfil de Bejas en Argentina no admite ambigüedades. Fue designado juez federal en 2010 por la entonces presidenta Cristina Kirchner. Antes de llegar a la judicatura, fue apoderado del Partido Justicialista de Tucumán durante doce años.
Fue abogado de las empresas del exgobernador José Alperovich, quien cumple condena por abuso sexual, y mantuvo una relación cercana con el gobernador Juan Manzur, a quien favoreció en 2014 cuando archivó una causa por presunto enriquecimiento ilícito que le habría impedido presentarse a las elecciones provinciales.
En 2020, el presidente Alberto Fernández lo propuso para integrar la Cámara Nacional Electoral — el máximo tribunal electoral de Argentina. La oposición rechazó su designación con un argumento preciso: su falta de independencia respecto al poder político peronista. «Acá se lo está prejuzgando de que no va a tener imparcialidad», defendió el kirchnerismo en el Senado.
El pliego fue aprobado con los votos del oficialismo y el rechazo unánime de la oposición.Quienes lo conocen en Argentina lo describen con una frase que se repite en todos los medios: «No es kirchnerista, es peronista de familia. Y como tal, le va a responder al peronismo, o mejor dicho, a quien maneje el poder en el peronismo.»
En Colombia, Bejas avaló el proceso electoral con una declaración que la Registraduría agradeció públicamente: «Fue un proceso transparente, tranquilo, donde la ciudadanía fue a votar con total libertad en un ámbito muy organizado. La institución electoral funcionó a la perfección.»
Lo dijo la misma noche en que el presidente Petro declaraba que «como presidente no acepto los resultados del preconteo». Su voz será clave en la segunda vuelta.
