¿Colombia será uno de los nuevos Estados de los Estados Unidos de América?

Por: El Expediente

En la página oficial de la conmemoración de los 250 años de la Independencia de los Estados Unidos de América, se anuncia una gran feria que se va a celebrar desde el 25 de junio hasta el 12 de julio del año 2026, en la que van a participar los cincuenta y seis (56) Estados de la unión, seis (6) Estados más de los actuales.

Colombia, podría ser, uno de esos seis nuevos Estados, ante el eventual triunfo de Iván Cepeda. La evidente incapacidad para autogobernarse por su ignorancia, inmadurez política, ausencia total de criterio electoral, tras haber demostrado, hasta la saciedad, el colapso moral y el fracaso total del Estado colombiano que, permite afirmar, sin espacio para equivocaciones o interpretaciones, que nunca superó el periodo de la “Patria Boba” y que jamás se ha desligado de la administración de una potencia extranjera. Gustavo Petro, hoy, no está gobernando, está colaborando con la justicia de los Estados Unidos.

Petro es un terrorista (los ex terroristas no existen porque sus crímenes de lesa humanidad jamás prescriben), con más de 60 denuncias penales internacionales por terrorismo y un prontuario adicional por narcotráfico y lavado de activos, es un hampón que está colaborando para tratar de reducir su pena al máximo.

Su seguro sucesor (el de Petro), según todas las encuestas, es Iván Cepeda, que también se encuentra en la mira de la División Criminal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos porque tiene en su poder varias horas de grabaciones de sus charlas (las de Cepeda) con reclusos colombianos. Al parecer, Cepeda, fue muy cándido al asumir que no lo iban a grabar, sólo porque se lo pedía a un funcionario del Sistema Federal de Prisiones, que no debe de saber en dónde queda Colombia, que iba a cambiar los procedimientos carcelarios de los Estados Unidos, sólo porque un congresista colombiano, mal oliente, así se lo pedía.

Cepeda citó a un debate sobre el “paramilitarismo” en el año 2014 con base a unos supuestos testimonios de narcotraficantes que habían heredado de manera orgánica el negocio de sus antiguos patrones de los Cárteles de Medellín y de Cali que, por ser miembros de sus ejércitos privados, fueron bautizados con el nombre de “paramilitares” después que partieron cobijas con las FARC y dejaron de ser socios, y se convirtieron en la piedra en el zapato para las intenciones de las FARC por consolidar su monopolio criminal que, el tiempo, ha demostrado que, el narcotráfico, era una fachada para el rapto y tráfico de niños colombianos.

Esos “testimonios” quedaban consignados en unas “actas” que el mismo Cepeda redactaba a su antojo, sin que tuviera relación alguna con los testimonios reales, por lo que el presidente Álvaro Uribe denunció a Cepeda por manipulación de testigos. Cepeda en contubernio con los que recibieron la denuncia del presidente Uribe, voltearon la denuncia en contra del presidente Álvaro Uribe, acusándolo de lo mismo que Uribe había acusado a Cepeda, con la diferencia que Cepeda no tenía pruebas y por eso se las inventó y con ese montaje terminaron llevando a Uribe a prisión.

La justicia de Argentina, también lo investiga, porque han coincidido varios de los testigos de su proceder criminal (el de Cepeda), en afirmar que les ofrecía planes de retiro dorado en Argentina como parte del combo de beneficios que prometía a cambio de decir mentiras para encochinar al presidente Álvaro Uribe. También, están investigando si este procedimiento era pagado por anticipado y tiene relación alguna, con un avión de matricula venezolana que se dedicaba a realizar paseos millonarios, repartiendo maletas repletas de millones de dólares, como la que se perdió en la casa de Laura Sarabia, por toda la región, incluida la Argentina cuando era gobernada por el Cártel de Los Kirchner.

Iván Cepeda, ícono del Foro de São Paulo, perdió la cara ante la opinión pública internacional que lo dejó sin margen de maniobra en Europa y en los Estados Unidos. Todo por culpa de esa rara obsesión que tiene el malhechor colombiano promedio de pretender masificar las amenazas y los enemigos personales para convertirlos en las amenazas y los enemigos de toda la sociedad para que se perciba que los colombianos están del lado de los delincuentes y no de la legalidad e institucionalidad.

Lo hizo Pablo Escobar con la extradición, lo hizo las FARC con los «paramilitares» y lo hizo La Primera Línea con la policía antimotines. Sus enemigos (los de Cepeda), son los de todos los colombianos. El enemigo supremo del M-19, del ELN, de las FARC y de Iván Cepeda, es Abelardo de la Espriella y su aliado incondicional (el de Cepeda) es Juan Manuel Santos Calderón que desplegó a las huestes Ultrasantistas en los gremios de la producción nacional, en el más grande emporio económico colombiano, el Grupo Aval y, por supuesto, en todos los movimientos políticos de Colombia. Con Cara gana Santos y con Sello pierden los colombianos. Van a la fija.

El triunfo de Cepeda, sería un catalizador para que Colombia se integre a los Estados de la Unión, porque, obviamente, tampoco gobernaría y sólo colaboraría con la justicia, también, para tratar de reducir al máximo su pena. Además, demostraría la incapacidad relativa de la sociedad colombiana para autogobernarse, ante la ausencia total de criterio, necesario para tomar decisiones consientes y responsables, al pretender repetir la desgracia nacional, que significa seguir revolcándose en la miseria por cuatro años más.

La justicia, en Colombia, sobra decir, no existe, desde que fue brutalmente destrozada en el año 1985 en la Masacre de las Altas Cortes, de manos de la sociedad criminal de los terroristas asesinos del Cártel de Medellín de Pablo Escobar Gaviria y del M-19 de Gustavo Petro. Desde ese momento, se invirtió el postulado que los mejores abogados eran los jueces, fiscales y magistrados, dando paso a la escoria de los abogados, a los pobres diablos sin trabajo por sus bajas calificaciones que, de repente, se dedicaron a administrar justicia, siendo jueces, fiscales y magistrados de las Altas Cortes.

Una prueba de la ausencia total de justicia, es que la inclusión de Gustavo Petro y de sus secuaces en la Lista OFAC (Lista Clinton) por parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, es la primera decisión que se toma en contra de Gustavo Petro, en 50 años de actividad criminal, muy a pesar, incluso, de sus reiteradas visitas a Haití.

Aunque en el pasado, Iván Cepeda, se opuso de manera férrea a la presencia de militares estadounidenses en Colombia, es de público conocimiento que el FBI, la CIA y la DEA, ya operan en Colombia y han sido los encargados de exterminar a todas las plagas criminales que, desde el siglo pasado, gobiernan a Colombia. Algo que, es evidente, jamás hubiera ocurrido sin la presencia de los estadounidenses en Colombia.

Siendo uno de estos 6 Estados, Colombia tendría gobernador, con funciones administrativas. No más presidente, ni su inmensa corte de burócratas, ni el montón de ministerios que serviría, de paso, para cambiar el perfil paupérrimo de los funcionarios públicos, pobres diablos muertos de hambre, con todo por ganar y nada más que perder, amorales, ambiciosos, dispuestos a vender a su propia madre, con tal de acumular fama y fortuna efímera, después de una vida dedicada al fracaso.

La Reserva Federal, que hoy hace parte de la Secretaria del Tesoro, reemplazaría al Banco de la República. Se acabaría con la emisión desaforada de pesos colombianos sin respaldo y el presidente del Banco, con cinismo, ya no podría salir a rasgarse las vestiduras porque no lo dejan subir la tasa de intervención para combatir a la inflación que él mismo crea, encendiendo la imprenta para hacer pesos colombianos, aumentando la cantidad de billetes en circulación el 30%, el aumento más grande de la masa monetaria del mundo, según el Banco Mundial, en una economía que sólo crece el 2,6%. Hace que se ajuste vía precios esa brecha inmensa entre emisión de dinero sin respaldo y el crecimiento de la oferta de bienes y de servicios.

El señor presidente Donald Trump ya anunció la incorporación de Cuba a la Unión o, mejor, el regreso de Cuba a la Unión. En Venezuela, Estados Unidos tiene a una administradora de los intereses estadounidenses que, de facto, es una forma de pertenecer a los Estados Unidos. A los venezolanos, les pasa idéntico que a los colombianos, no tienen criterio, ni la madurez política para autogobernarse, creyendo que María Corina Machado es de “derecha” y es diferente al Socialismo del Siglo XXI, aunque ella es Socialista del Siglo XX y la MUD, los partidos que la integran, hacen parte de la Internacional Socialista.

Por esto, es evidente que, el primer gobernador de Venezuela, será Eduardo Bittar. Colombia, Cuba y Venezuela, van tres. ¿Cuáles serán los otros tres?

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