• Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto
jueves, octubre 1, 2026
16 °c
Bogota
El Expediente
  • Iniciar Sesión
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
El Expediente
Sin resultados
Ver todos los resultados
Inicio Opinión

Las decisiones judiciales deben respetarse y acatarse

por El Expediente
junio 6, 2026
en Opinión
Tiempo de leer:4 mins read
0
¿Triunfo o derrota?
32
COMPARTIDAS
54
VISITAS
Compartir en FacebookCompartir en WhatsappCompartir en TwitterTelegram

Por: Bernardo Henao Jaramillo

Ese es un principio básico del Estado de Derecho. Precisamente por eso, cualquier discusión sobre una sentencia debe hacerse con seriedad, argumentos y responsabilidad institucional, no desde el desacato ni desde la descalificación ligera.

Dicho eso, la decisión de la Corte Suprema de Justicia que confirmó la condena contra Santiago Uribe Vélez dentro del expediente SP499-2026 Radicación n° 72466 (Aprobado Acta No. 178), deja preguntas legítimas sobre la forma, el tiempo y la oportunidad en que fue adoptada. No es frecuente que un expediente de semejante volumen, integrado por múltiples carpetas, años de actuaciones, testimonios complejos, debates probatorios extensos y salvamentos de voto, sea estudiado y resuelto en un lapso tan breve.

Pero hay un elemento adicional que no puede pasarse por alto: la inconveniencia institucional de proferir una decisión de semejante impacto a escasos días de una segunda vuelta presidencial. En un país profundamente polarizado, donde el apellido Uribe sigue teniendo un peso político evidente, una sentencia contra el hermano del expresidente Álvaro Uribe inevitablemente produce efectos en la conversación pública, en la narrativa electoral y en el ambiente político nacional.

La pregunta, entonces, no es si la Corte podía decidir. Formalmente podía hacerlo. La pregunta es si era prudente hacerlo justo en este momento, cuando el país se encuentra en la recta final de una elección presidencial y cualquier decisión judicial de alto impacto puede ser leída, usada o instrumentalizada políticamente.

La justicia no solo debe ser imparcial: también debe parecerlo. Y cuando una decisión de esta magnitud se adopta con una celeridad poco común, en un expediente monumental y en una coyuntura electoral especialmente sensible, es inevitable que surjan dudas razonables en la opinión pública.

Eso no significa desconocer la autoridad de la Corte Suprema de Justicia ni llamar al desacato. Significa ejercer el derecho ciudadano a examinar críticamente el funcionamiento de la justicia, especialmente cuando se trata de procesos penales de enorme trascendencia nacional. La legitimidad judicial no se protege prohibiendo las preguntas, sino respondiéndolas con transparencia, rigor y coherencia.

Como lo ha señalado la propia defensa, las decisiones judiciales deben ser respetadas. Pero respetar una decisión no obliga a renunciar al análisis crítico. Menos aún cuando la defensa sostiene que Santiago Uribe está siendo condenado injustamente y anuncia que se pronunciará con mayor detalle una vez estudie integralmente la sentencia y los salvamentos de voto.

La decisión de la Corte Suprema no presenta la muerte del conductor Camilo Barrientos Durán como un hecho aislado, accidental o marginal dentro del expediente, sino como una pieza central para demostrar la operación criminal de Los 12 Apóstoles en Yarumal.

Según la línea que confirmó la Corte, Barrientos fue asesinado en 1994 en el marco de un patrón de “limpieza social” ejecutado por ese grupo armado ilegal, que señalaba a ciertas personas como supuestos colaboradores de la guerrilla, delincuentes o “indeseables”. Por eso, el homicidio del conductor sirve para conectar tres elementos: la existencia del grupo, su capacidad de ejecución violenta y la responsabilidad atribuida a Santiago Uribe Vélez dentro de esa estructura.

La Corte, al dejar en firme la condena, ratificó que no se trataba solamente de rumores sobre paramilitarismo, sino de un caso concreto de homicidio agravado integrado a una actuación sistemática contra población civil. El señor expresidente Álvaro Uribe en una alocución registró que su familia está muy abatida y que se trata de una decisión injusta. Dejo saber a quienes absolvieron y ninguno de ellos acusó a su hermano.

Se refirió finalmente al asesinato del conductor Camilo Barrientos recordando que en el juicio un ex agente de policía acusó a un mayor Meneses que había conseguido los sicarios. En una democracia madura, los jueces deben ser conscientes no solo del contenido jurídico de sus decisiones, sino también de su contexto institucional.

Una sentencia de esta naturaleza, publicada en la antesala de una definición presidencial, no podía sino generar un debate sobre su oportunidad y sus posibles efectos políticos.La pregunta de fondo no es si las decisiones judiciales se cumplen. Por supuesto que se cumplen.

La pregunta es si, en este caso, la Corte Suprema de Justicia actuó con la profundidad, pausa, prudencia y sentido institucional que exigen un expediente de esta dimensión y una coyuntura nacional tan delicada. Esa duda, por ahora, queda abierta.

(Visitas Totales 37 )
Compartir13EnviarTweet8Compartir
El Expediente

El Expediente

¿Quieres Apoyarnos?


 

Popular

  • Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    Tribunal de Barranquilla revoca absolución y condena a seis años de prisión al abogado que intentó destruir un celular en plena URI

    22 Compartidas
    Compartir 9 Tweet 6
  • ¡El Gran Robo del Siglo!

    24 Compartidas
    Compartir 10 Tweet 6
  • Una fecha para terminar

    18 Compartidas
    Compartir 7 Tweet 5
  • El Origen y Evolución de los Conceptos de Derecha e Izquierda en la Política

    396 Compartidas
    Compartir 158 Tweet 99
  • El laudo que le reconoció a Triple A la mitad de Soledad, y el tribunal que ya había sido anulado por exceso de competencia

    38 Compartidas
    Compartir 15 Tweet 10
Tweets by EIExpedienteCol

Facebook

Recomendado

El final del Neo Liberalismo Institucional

El final del Neo Liberalismo Institucional

5 años atrás
El espejismo del voto en blanco de cara a la segunda vuelta

Colombia en la encrucijada: defender la democracia o ceder ante el desconocimiento del mandato popular

3 meses atrás
El Expediente

Dirección: Carrera 19A # 84 - 29 oficina 502
Teléfono: 3132161175
Contáctenos: info@elexpediente.co

Nuestro compromiso es con la verdad.

Secciones

  • Ciudadanas (136)
  • Corrupción (948)
  • DATO El Expediente (526)
  • Opinión (3.615)
  • Postconflicto (32)
  • Redes (9)

Redes

  • Política de privacidad
  • Política de cookies
  • Contacto

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

¡Bienvenido de nuevo!

Inicie sesión en su cuenta

¿Olvido su contraseña?

Retrieve your password

Ingrese su nombre de usuario o dirección de correo electrónico para restablecer su contraseña.

Iniciar
Sin resultados
Ver todos los resultados
  • Inicio
  • Ciudadanas
  • Corrupción
  • Opinión
  • Video
  • Redes
  • DATO El Expediente

El Expediente Todos los derechos reservados © 2022

Ir a la versión móvil