Por: Fernando Torres Mejía
Los primeros cien días de un gobierno no son un simple formalismo, sino la ventana de tiempo donde se define si hay voluntad política real o solo buenas intenciones, y para el Valle del Cauca ese período será decisivo porque el departamento no está en ruinas, pero sufre un declive silencioso: aporta el 9,7% del PIB nacional y el 40 % del comercio exterior a través del puerto de Buenaventura, mientras recibe apenas el 3% de la inversión pública en infraestructura, una brecha que no se cierra con discursos, sino con decisiones concretas ejecutadas desde el primer día.
La primera urgencia no admite discusión y es la seguridad, Cali cerró 2025 con 1.064 homicidios, un aumento del 12 % frente a 2024, mientras la tasa reportada para la jurisdicción de la Policía Metropolitana fue de 46,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras el Valle registró 2.371 muertes violentas en un solo año y las estructuras criminales crecieron un 33%, de modo que no se puede hablar de desarrollo sin control territorial, por lo cual el nuevo gobierno debe diseñar y financiar un Plan Maestro de Seguridad para el departamento, dotándolo de infraestructura, tecnología y medios logísticos adecuados, una inversión que no es un gasto, sino la condición mínima para cualquier otra política.
El sistema de salud del Valle está al borde del colapso porque la deuda con las instituciones prestadoras ronda los $7 billones de pesos, de los cuales $730.000 millones corresponden solo al Hospital Universitario del Valle, y Cerca del 90 % de los afiliados del Valle están vinculados a EPS intervenidas por el Gobierno Nacional, de manera que una reforma integral que cree un Fondo Nacional de Estabilidad del Sistema de Salud y habilite mecanismos alternativos de financiación resulta inaplazable para garantizar la atención a millones de ciudadanos.
En materia logística portuaria, Buenaventura enfrenta un desafío de fondo porque el dragado de su canal de acceso y sus áreas de maniobra es una condición esencial para que el principal puerto del Pacífico colombiano pueda recibir embarcaciones de mayor calado, pues sin un dragado constante y planificado los costos de flete se disparan y la competitividad exportadora del país se resiente, por lo que el próximo gobierno debe garantizar recursos y continuidad operativa para esta labor inaplazable, a lo que se suma la necesidad de descongestionar la conexión terrestre con el puerto mediante el proyecto Mulaló-Loboguerrero, que promete reducir 42 kilómetros y una hora de trayecto hacia Buenaventura, ahorrando emisiones y dinero, para lo cual el gobierno debe concretar un acuerdo con el concesionario que viabilice los recursos y reactive la obra, porque cada día sin resolver esto representa una pérdida para todo el país.
La educación tampoco puede esperar, ya que la cobertura neta en el Valle es del 75,8 %, muy por debajo del 88,2 % nacional, y la deserción escolar alcanza el 4,8 %, superior al promedio del país, de modo que impulsar, escalar y cofinanciar una agenda regional por la educación que reconstruya escuelas en el litoral Pacífico, establezca alertas tempranas para reincorporar jóvenes y promueva la formación dual con empresas es una tarea impostergable de los primeros cien días.
Impulsar y adjudicar la Iniciativa Privada “APP Aeropuertos del Suroccidente”, que contempla la modernización, expansión y operación del Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, principal nodo de conectividad del suroccidente con 6,9 millones de pasajeros al año. El proyecto incluye: construcción de un nuevo terminal de doble propósito nacional e internacional, nuevos puentes de abordaje, ampliación de plataforma de carga, nueva torre de control, sistema de manejo de equipajes y mejoramiento de pista. Adicionalmente, fortalecer la red aeroportuaria regional con intervenciones en aeropuertos estratégicos del Valle del Cauca como Buenaventura, Cartago y Juanchaco.
El Tren de Cercanías del Valle, que conectará Cali con Jamundí, generará 14.500 empleos y evitará la emisión de 313.000 toneladas de CO2 en sus primeros diez años, por lo que necesita el aval técnico y la cofinanciación del 70 % desde el nivel nacional, mientras que el río Cauca, fuente de abastecimiento del 80 % de la población de Cali, sigue recibiendo aguas residuales sin el tratamiento adecuado, de manera que financiar el tratamiento primario y cofinanciar el secundario, lo que permitiría elevar la eficiencia del tratamiento de las aguas residuales de aproximadamente 30% a 80%, reduciendo significativamente la carga contaminante que Cali aporta al río Cauca, beneficiando a siete departamentos aguas abajo, y al mismo tiempo el déficit habitacional de 309.421 hogares exige retomar un programa simple y sin trámites de subsidios y crédito de vivienda que recupere lo mejor de Mi Casa Ya.
Buenaventura no puede seguir esperando agua potable porque la cobertura de acueducto es del 79 %, pero la continuidad no supera las diez horas diarias y algunos sectores reciben agua solo tres o seis horas, así que asegurar los recursos para ejecutar las líneas de aducción, conducción y distribución que garanticen suministro continuo entre 18 y 24 horas es una decisión que debe tomarse en los primeros cien días, de la misma manera que la protección de los suelos agrícolas estratégicos es otro frente crítico, pues la presión de parques solares y desarrollos logísticos sin planificación está reduciendo tierras fértiles de alta productividad, por lo cual el próximo gobierno debe incluir en el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 un capítulo que proteja la frontera agrícola y consolide un HUB de Bioenergía Tropical.
Finalmente, reformar el Estatuto Tributario para ampliar el mecanismo de Obras por Impuestos a municipios con alta pobreza, unificar el marco normativo y asegurar que el cupo del CONFIS se distribuya mayoritariamente para la opción fiducia representa el cierre de una agenda que no admite más demoras, porque estas no son concesiones regionales, sino decisiones estructurales que, ejecutadas en los primeros cien días, enviarían una señal inequívoca de que el nuevo gobierno entiende que el Valle no es un problema social, sino un activo estratégico donde invertir no es caridad, sino la manera más eficiente de crecer como país. Por eso, los primeros cien días no pueden ser de espera: tienen que ser el inicio del fin del abandono histórico, el momento en que el Valle deja de ser visto como un territorio que sufre y pasa a ser reconocido como el motor que impulsa a Colombia. Esa es la oportunidad que no podemos desaprovechar del Valle del Cauca, los primeros 100 días de Abelardo de la Espriella para no seguir perdiendo.»
