Por: Fredy Garzón – El Expediente
La provocadora declaración de Abelardo De La Espriella, «Tocó llamar al Cucho», refleja una amarga realidad sobre el rumbo de Colombia.
En su visión, el regreso de Álvaro Uribe Vélez como fórmula vicepresidencial en 2026 es la única solución para evitar el caos y la destrucción de Colombia causada por el presidente Gustavo Petro.
El prestigioso abogado solo ve en Uribe la única figura capaz de restaurar el orden y acabar las alianzas con las guerrillas, los narcotraficantes y la cercanía con el Cartel de los Soles.
Aunque la polarización alrededor de Uribe es innegable, la cruda verdad es que, para muchos, su regreso sería un mal menor frente al abismo que se vislumbra.
Sin Uribe, ¿quién más tiene la fuerza para detener la deriva que se avecina? En este contexto, la respuesta parece clara: «el Cucho» es la última esperanza, dice De La Espriella.¿Es Uribe la única opción para salvar a Colombia?
La idea de que Uribe sea la solución parece chocar con una realidad política marcada por la polarización. Pero, ¿es Uribe realmente la última esperanza?.
La pregunta es pertinente, ya que, aunque el expresidente sigue siendo visto como el baluarte de muchos colombianos, también es responsable de las cicatrices que aún afectan al país y que no sanan.
Si no es Uribe, ¿quién más podría detener lo que De La Espriella considera la «destrucción» del país? En un escenario tan sombrío, la figura de Uribe parece un faro para algunos y una condena para otros.
Sin embargo, la interrogante persiste: ¿de verdad no hay una alternativa viable frente al actual gobierno, o estamos condenados a elegir entre un pasado y presente polarizante?
¿Es Uribe el único que puede evitar la caída libre del país? Si su regreso es la opción, ¿no estaremos condenados a seguir el mismo ciclo de polarización y división? Colombia necesita respuestas claras y decisivas, pero las alternativas siguen siendo inciertas.
