Riesgo de Colombia baja cuando Gustavo Petro se vaya

Por: Andrés Villota Gómez

Gustavo Petro, en una sesión de la Peacebuilding Commission de la oenegé ONU, en uno más de sus ataques de logorrea, dijo que Colombia es un país que al estar “haciendo la paz”, necesita de “un resurgir económico”. Petro pide al sistema financiero mundial no tener en cuenta el riesgo país de Colombia, al momento de invertir en títulos de deuda pública colombiana.

Petro, en medio de su habitual ignorancia, desconoce que el riesgo de un activo financiero, en este caso bonos de deuda pública, determina el precio que en el mercado están dispuestos a pagar por ese activo. El tomador de decisiones de inversión, evalúa el riesgo del país que está pidiendo la plata, en este caso Colombia.

Riesgo de que le cumpla y le pague lo que le promete periódicamente y, al final, le devuelva su capital, completo, al inversionista. Si promete pagar el 10% anual durante 30 años, se evalúa el riesgo de que eso ocurra en el futuro porque lo que compra un inversionista, son los flujos futuros de ese activo financiero intangible.

La mayor o menor probabilidad de que ocurra, en el futuro, lo esperado por el inversionista, con mayor grado de certeza, determina el precio. Se paga más cuando existe mayor probabilidad de que ocurra lo esperado y, por el contrario, se paga menos cuando existe incertidumbre que genera una menor probabilidad de que ocurra lo esperado.

Los precios de los activos financieros son primas de riesgo, por lo tanto, el inversionista que asume mayor riesgo, paga menos porque no está dispuesto a pagar una prima, lo que le genera una mayor rentabilidad que se traduce en un mayor costo financiero para la nación que emite el bono de deuda pública.

Mientras que el inversionista que asume menor riesgo, debe pagar una prima alta, por lo tanto, paga más, haciendo que el costo relativo de endeudamiento de la nación, termine siendo bajo y, por ende, la rentabilidad esperada por el inversionista sea baja.

El riesgo país de Colombia, es la diferencia entre lo que le cuesta endeudarse a Estados Unidos a 10 años y lo que le cuesta a Colombia endeudarse en el mismo plazo. Se entiende, que el costo de endeudamiento de los Estados Unidos es el más bajo porque la percepción de riesgo que se puede tener sobre la principal economía del mundo, es muy baja.

El costo del endeudamiento de Estados Unidos es el piso del mercado de deuda pública global, el costo de referencia, el benchmark, entonces, si un país quiere convencer a los inversionistas para que le compren sus bonos, tendrá que ofrecer un rendimiento más atractivo, que se traduce en un mayor costo financiero, unos intereses sobre el capital más altos, que los que tienen que pagar los contribuyentes estadounidenses.

Entonces, cuando el riesgo país baja, significa que el costo financiero de ese país bajó y la diferencia se redujo frente a lo que le cuesta endeudarse a los Estados Unidos. Ese riesgo es, solo, una percepción que tiene el inversionista con base a la información que recibe.

En el siglo pasado, los grandes teóricos sobre administración de portafolios de inversión (Black, Elliott, Fama, Litterman, Markowitz y Sharpe) se basan en el análisis técnico de la información generada en los mercados. Daniel Kahneman, psicólogo, premio Nobel de Economía en el año 2002, demostró con su trabajo que el análisis previo a la toma de decisiones de inversión basado en criterios técnicos, era secundario frente al criterio fundamental, en momentos de incertidumbre.

Eso explica la irracionalidad en el comportamiento de los mercados financieros que, no funcionan de manera racional y acorde con la información técnica. Los sesgos cognitivos, son atajos que toma el cerebro, en momentos de incertidumbre, antes que realizar un proceso de analisis, serio y profundo, de la información técnica recibida.

Es decir, la percepción de riesgo que se tiene de Colombia, en la actualidad, antes que atender criterios técnicos de cifras y proyecciones, se basa, totalmente, en el comportamiento errático, corrupto e incoherente, mostrado por Gustavo Petro, que genera enormes interrogantes sobre la capacidad que tiene Colombia, para poder atender los compromisos de su enorme deuda pública.

Más, si se tiene en cuenta que, Colombia, solo se endeuda para financiar el mantenimiento de una manada de burócratas que hace parte de un aparato estatal inmenso, ineficiente y corrupto. No olvidar que, el Estado, no produce nada diferente a gastos.

Colombia pide plata en los mercados de deuda pública para pagar los servicios profesionales de masajistas y creadores de contenido en Only Fans y otras plataformas y redes sociales, comprar la cosecha de coca de los cocaleros colombianos, pagar el combustible del avión presidencial para traer a los deportados de Estados Unidos y contratar al reguetonero René Pérez alias Residente, entre otros miles de gastos inútiles e improductivos.

Las calificaciones altas, buenas, no reflejan esa percepción de riesgo. De hecho, paradójicamente, el costo financiero de Colombia fue más bajo, durante el periodo presidencial de Álvaro Uribe, a pesar que la calificación de Colombia estaba por debajo del grado de inversión. La percepción de riesgo que se tenía de Colombia era bajo, gracias a las políticas de seguridad democrática y confianza inversionista promulgadas por Uribe.

El ejercicio de prospección que realiza el inversionista, tiene en cuenta el pasado, el comportamiento histórico de la economía nacional, si la nación ha sido responsable en el manejo de sus finanzas públicas y si ha pagado cumplidamente y honrado sus obligaciones.

También, como es obvio, examina el perfil de los encargados de administrar los recursos públicos. Así como miran en una empresa, quiénes son los miembros de la junta directiva, su experiencia y conocimiento en el sector económico al que pertenece la compañía, en la emisión de bonos de deuda pública, examinan lo mismo, pero en los burócratas encargados.

Si examinan en Colombia, encuentran que el principiante, Diego Guevara, es el encargado de manejar las finanzas públicas, un estudiante eterno, sin ningún tipo de experiencia en el mundo real, que entró a reemplazar a Ricardo Bonilla, obligado a renunciar a su cargo, en medio de serias acusaciones por corrupción, al dirigir desde su despacho, supuestamente, la red de saqueo más criminal en toda la historia republicana de Colombia.

Los market makers (creadores de mercado) de los títulos de deuda pública colombiana, son los bancos comerciales, que decidieron no volver a prestarle plata, ni financiar, a los empresarios colombianos, sino, mejor, darle toda la plata al gobierno de Gustavo Petro porque, dicen, el Estado nunca se quiebra porque tiene la imprenta para imprimir moneda sin respaldo.

Es tan infame esta situación, que hay bancos comerciales que ganan más, especulando con títulos de deuda pública local, que con las operaciones propias de un banco comercial. Esta situación ha logrado que el sistema financiero colombiano está diseñado, solamente, para financiar al gobierno de Gustavo Petro.

Los inversionistas extranjeros abandonaron, en masa, este mercado, desde el primer semestre del año 2023 y se da por descontado que dentro de poco, los TES colombianos, serán eliminados de los índices de deuda pública global que puede generar una estruendosa caída en el precio de estos activos financieros.

Hoy, los inversionistas, están muy preocupados por las finanzas públicas de Colombia, ante su evidente deterioro y la destrucción sistemática de sus fuentes de ingresos futuros con las que pueda pagar sus deudas.

Además, la ilegitimidad del mandato de Gustavo Petro, que llegó de forma espuria al poder, sumado a su comportamiento errático y díscolo, genera la amenaza permanente para los inversionistas, que se declare la deuda odiosa y, en el futuro, los colombianos no paguen toda la deuda contraída por Gustavo Petro y sus secuaces.

Un presidente con el perfil de Petro, que se mueve por fuera del estado de derecho, que lo hace totalmente inmune a la aplicación de la Constitución y las leyes, siempre evade la acción de la justicia o de cualquier institución de control y vigilancia que lo investigue o que se pronuncie en su contra, hace evidente que, en Colombia, no existe la seguridad jurídica, ni las reglas que protejan a los inversionistas locales y extranjeros.

El cambio ocurrido en Argentina y el cambio que está ocurriendo en Estados Unidos, muestra que el mercado de deuda pública va a desaparecer en el mediano plazo porque los países, eliminando el gasto publico inutil, financiado con la emisión de moneda sin respaldo y la emisión de bonos, no van a necesitar endeudarse porque van a presentar superávit y solo van a gastar en lo necesario para mantener a un Estado microscópico.

Y, en general, con el final de la inflación, base del modelo empobrecedor keynesiano, y el retorno al patrón oro de las monedas nacionales, la moneda deja de perder valor en el tiempo, llevando al costo del dinero a cero, desapareciendo el incentivo del rendimiento o cupón en los títulos de deuda.

Las acciones volverán a ser las reinas de los mercados bursátiles. Colombia, desde que Gustavo Petro llegó a la Casa de Nariño, se convirtió en una gran orgia de saqueo. Un gran bacanal al que asisten todos los cercanos al presidente y a los que lo llevaron al poder, que es la gran casta colombiana.

En este contexto, es imposible que la percepción de riesgo que se tenga sobre Colombia, sea bajo. El riesgo de Colombia solo baja, el día que Gustavo Petro se vaya, para siempre, del poder.

Salir de la versión móvil