Por: Fernando Torres Mejia
El 4 de abril de 2024, Petro afirmó: “todo policía de barrio sabe dónde queda la olla (…) lo que pasa es que la olla compra al policía”. Hoy en el departamento del Cauca hay grandes extensiones de coca, donde además los grupos “guerrilleros” has construido de manera ilegal una carretera para sacar la droga que pasa por Jamundí hasta al Naya (al mar pacífico), para su exportación, mientras las autoridades se hacen los de la vista gorda, y no ejercen control sobre esta carretera, ¿será entonces que al mejor estilo de Petro, podríamos afirmar que estos grupos narcoterroristas compran al gobierno?
El gobierno sabe dónde están los terroristas que tienen azotado al Cauca y Jamundí, saben por dónde sale la coca, saben que hay estaciones de servicios de combustible cuyo consumos de acuerdo al número de habitantes y circulación de vehículos, no lo alcanzan a consumir en el municipio, que existen 14 puntos de minería ilegal que de acuerdo con la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, les deja anualmente a estos grupos ilegales US$29 millones de dólares, entonces ¿qué es lo que está sucediendo, cuál es el negocio socio?, ¿por qué no intervienen esa carretera y las estaciones de servicio?
En menos de un mes, Jamundí ha sufrido más de tres atentados con explosivos, lo que reafirma que no se puede negociar con terroristas, que se requiere que las autoridades recuperen el orden público y devuelvan la tranquilidad a los ciudadanos. El ministro de defensa debe desplegar todas las fuerzas necesarias para restaurar el orden en esta población, de lo contrario volveremos al pasado. Qué ironía, mientras Petro anda en el exterior hablando de paz, el país es un caos total, claro, está haciendo lo mismo que hizo Santos, buscando un premio.
¿Pero qué es lo que realmente sucede en Jamundí?
No tiene que ver con el número de efectivos de las fuerzas armadas, porque lo vienen reforzando, sencillamente, los grupos tomaron ventaja, Jamundí se transformó en un “P.M.U.” (puesto de mando unificado) de los grupos terroristas donde se planean atentados, operaciones y tomas guerrilleras.
Las acciones en esta población, no es más que la intención de aliviar la presión en la parte alta del norte del cauca y sur del Valle para obligar a las tropas que se ubiquen en la parte baja del área para continuar sacando las drogas y poder continuar con el negocio sin presiones.
Además de la presencia militar y el control de los puntos críticos, se hace necesario el trabajo de inteligencia que hoy está desactivada, la poco que hay es muy pobre, se encuentra desmotivada y desarticulada, por lo que se tiene que hacer un trabajo importante para lograr un ambiente propicio para las labores de inteligencia, que el actual gobierno se dedicó a desmontarla, acabando con su estructura, destruyendo el trabajo integrado, coordinado e interagencial, lo que se conocía como las burbujas de inteligencia, que para recuperarla requerirá un esfuerzo adicional e importante, pero además se necesita la intención real del gobierno para contrarrestar lo que están haciendo estos grupos demenciales, si no existe voluntad política para afrontar esta amenaza terrorista, vamos a continuar con lo mismo, atentados y hostigamientos contra los soldados, policías y población civil.
También es sabido que se dio la instrucción de restringir el uso de las aeronaves, el ejército tiene más de la mitad de sus helicópteros en tierra, la fuerza aérea está perdiendo la capacidad de apoyo, el gobierno prohibió bombardear, pero además cuando se recrudecen los ataques terroristas, el ministerio de Hacienda mediante la circular 2024217014801673 del 12 de junio de 2024, recorta 14 mil millones de pesos para combustible al ejército, por lo que la suma de estos factores es lo que hace que los enemigos llevan una enorme ventaja estratégica.
Cuando Santos acepto las condiciones de las FARC en La Habana y cometió el error de no copar los territorios dejados por estos guerrilleros, despejo el camino despejado para el recrudecimiento de la violencia y el reagrupamiento de los grupos delincuenciales como el Estado Mayor Central (EMC), el ELN, la Segunda Marquetalia, el EPL, y el Clan del Golfo, que de acuerdo con la Fundación Paz y Reconciliación, ya se cuenta con 12.000 terroristas en todo el territorio nacional, que además de construir carreteras también construyen hospitales y escuelas, ejerciendo el control y reemplazando al estado.
El grupo de Iván Mordisco (EMC) es el que más ha crecido y cuenta con presencia militar y social en 209 municipios, en 40 de estos ejerciendo control territorial y social en el Cauca Putumayo, Valle, Nariño, Norte de Santander, Amazonas, Antioquia, y Guaviare, por eso es una gran mentira y todo un fracaso la paz total de Petro, así como también lo fue la de Santos y su gran falacia “la guerra en Colombia ha terminado”.
Mientras tanto, seguirán los combates, desplazamientos, tomas guerrilleras, violencia y el temor de los habitantes de muchas regiones del país, que viven en carne propia el día a día de la guerra, sin que este gobierno tome verdaderas medidas para ir con toda el aparato del estado a recuperar los territorios que actualmente están bajo el poder de estos grupos armados, por lo que sin duda serán otros cuatro años bajo el control de los grupos terroristas.
