Por: Andrés Villota
En Colombia pude notar, que en medio de la degeneración social, del colapso institucional, de la crisis de gobernabilidad, de la decadencia moral y de la perversión conceptual, personas que he considerado como inteligentes, ilustradas, cultas y con alto grado de escolaridad, por alguna extraña razón, que me cuesta entender, dicen, entre líneas o expresamente, que los Libertarios son “NAZIS y Fascistas de Extrema Derecha”.
Esta columna, pretende explicar a los más ignorantes, que me recriminaron por mi activismo Libertario y a todos los que repiten semejante atrocidad, cómo el recién electo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, porque han sido convencidos de esta falsa analogía, que pretende comparar y equiparar a los NAZIS y a los Fascistas, con los Libertarios.
Los postulados de Carl Menger, reconocido como el fundador de la Escuela Austriaca de Economía, teoría económica en la que se basa el pensamiento económico liberal de los Libertarios, son totalmente contrarios a la teoría de Karl Marx, padre del pensamiento Socialista del Nacional Socialismo Obrero Alemán (NAZI) del Tercer Reich y del Fascismo italiano de la, efímera, socialista Republica Social Italiana.
Es decir, desde la prehistoria de los movimientos NAZI y Fascista y del movimiento Libertario, han estado ubicados en las antípodas ideológicas en todos los temas y postulados económicos que, obvio, se van a ver reflejados en los postulados filosóficos, políticos y en la aproximación al concepto de Estado.
Las críticas de Marx al capitalismo, se basan en una supuesta explotación laboral por culpa de las relaciones de producción y de cómo afectan la formación y fijación de los precios y la distribución de la riqueza. El Estado debe de intervenir para asegurar una distribución “justa” de los recursos y convertirse en los dueños de los medios de producción, en contra de la propiedad privada, que es el robo llamado expropiación o nacionalización, propias del Nazismo, del Fascismo, del Chavismo, del Kirchnerismo, del Petrismo y del Lulismo.
Los NAZIS y los Fascistas, necesitan del dominio y control de un Estado gigante, autoritario, totalitario, dictatorial, que sea el dueño de todo, controle y domine todas las actividades del ser humano como la salud, la educación, las comunicaciones, la cultura, el deporte, el transporte, la vivienda, la comida o la economía en su conjunto, imponiendo un esquema de dominación pleno, basado en las condiciones de vida indignas de la sociedad, que necesitan que sea pobre y miserable para que dependa, totalmente, del Estado.
«Todo dentro del Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado» dijo Benito Mussolini, padre del Fascismo, que resume la ideología totalitaria que busca la subordinación de la sociedad al Estado. Oponerse a esta esclavitud institucional, es considerado cómo “Populismo de Derecha” por los herederos colombianos del Nuevo Orden NAZI, que se venden cómo miembros del “Centro” porque los “Extremos” son malos, dicen con cinismo.
Menger, se centraba en la psicología del consumidor y a su teoría le dio un enfoque subjetivo al valor y a la determinación de los precios. Mises, años después, expone su teoría sobre la toma de decisiones del consumidor, como el factor determinante en la formación y fijación de precios que no puede ser condicionada o distorsionada por impuestos, aranceles o costos adicionales, creados por la intervención del Estado. La libertad es fundamental para que la economía funcione de manera óptima y asigne los recursos de manera eficiente
Los miembros del partido Nacional Socialista Obrero Alemán (NAZI), quemaron en una gran hoguera en la Plaza de la Ópera de Berlín, los libros de autores que promueven la libertad, como los libros escritos por los autores de la Escuela Austriaca de Economía, contrarios a sus ideas Socialistas, totalitarias y de dominación. En la actualidad, no es nada diferente a la censura y cancelación que los Progresistas han hecho de las cuentas de los Libertarios Patriotas en las redes sociales, acusándolos de promover “discursos de odio”.
Para Mises, el Socialismo es un sistema económico fallido y, también, es una manifestación del resentimiento. En su libro “La Acción Humana”, Mises sostiene que el socialismo es impulsado por el odio hacia el éxito ajeno. El “resentimiento del mediocre”, es una actitud que busca destruir al que sobresale en lugar de elevar al que está abajo.
Odian a los inteligentes, a los trabajadores, a los emprendedores, a los que producen, a los ricos, a los mejores. Odian a los mejores porque la propuesta de los NAZIS y de los Fascistas solo ha tenido eco entre los más brutos, los más perezosos y los más incapaces. Vea quiénes son los Petristas, los Samperistas o los Santistas y entenderán lo que digo.
El Socialismo, dice Mises, es una rebelión contra la desigualdad natural del talento, del esfuerzo, de los dones y del mérito. Es una doctrina que trata de imponer, por la fuerza, a las malas, una igualdad que la misma naturaleza humana niega.
Friedrich Hayek, en Camino de Servidumbre, dijo que el Socialismo conduce al totalitarismo político y a la degeneración moral del individuo. El Colectivismo, para Hayek, elimina la responsabilidad personal y fomenta el servilismo, premiando la obediencia y castigando la autonomía.
La planificación central de la economía, ejercida por Natalia Molina desde el Departamento Nacional de Planeación (DNP), para el caso colombiano, suprime la espontaneidad del orden social, elimina las virtudes que sustentan la civilización: el esfuerzo, la frugalidad, la honestidad. De esta manera, el Socialismo, empobrece, materialmente, y corrompe, espiritualmente.
Murray Rothbard denunció el carácter inmoral del Socialismo, en su libro, “La ética de la Libertad”, dice que el Socialismo es la negación del Derecho Natural. Según él, quienes lo promueven, no buscan justicia, sino el expolio institucionalizado a gran escala. Rothbard dice que, el Socialismo, se basa en la envidia, que promueve el deseo de apropiarse del fruto del trabajo ajeno, disfrazado de altruismo y compasión. En lugar de dignificar al pobre, lo convierte en un instrumento para legitimar la violencia estatal contra el que produce, legitimando el saqueo.
El Socialismo, esconde un impulso destructivo, una voluntad de poder, disfrazada de “Justicia Social”. El Socialista, no quiere ayudar al pobre, solo pretende destruir al rico. El socialismo es, por tanto, una ideología de resentimiento, de rencor hacia el orden natural que emerge del libre intercambio entre personas libres.
Esto explica el marcado odio de los NAZIS, los Fascistas y los Petristas, en contra del pueblo de Israel, que fue un pueblo capaz de levantarse y escapar de la esclavitud. Gustavo Petro odia y persigue al pueblo de Israel, para enviar un mensaje claro y contundente a los colombianos: nadie puede buscar la libertad o será perseguido y aniquilado.
Milton Friedman dijo que «No hay almuerzo gratis», refiriéndose a cuando el pueblo de Israel fue esclavo en Egipto. El amo le da de comer “gratis” a su esclavo para mantenerlo vivo y que pueda tenerlo trabajando para él. El Socialismo hace esto mismo, esclavizando a la sociedad a cambio de darle de comer, darle educación y darle salud, “gratis”.
Jesús Huerta de Soto, describe al socialismo como una “enfermedad espiritual de la modernidad” porque el Socialismo nace del odio a la libertad individual y de una actitud de desprecio hacia la vida.
No es una coincidencia que filósofos nihilistas cómo, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, sean los autores favoritos de los Socialistas, que los citan y parafrasean de manera permanente, que retoma el desprecio por la vida durante la Edad Media.
Después del Oscurantismo de la Edad Media, que permitió mantener subyugada a la sociedad, siendo esclava del terror impuesto por la religión, en el Siglo XVI surge el Renacimiento de la mano de la Escuela de Salamanca, que es considerada como el eslabón entre la Filosofía Escolástica y el Liberalismo Clásico de Adam Smith, que llevó a la humanidad a la Era de mayor riqueza y prosperidad, gracias a la libertad. La Escuela de Salamanca del Siglo XVI, es el antecedente remoto del pensamiento Libertario.
El final de la Edad Media colombiana, que mantiene esclava a la sociedad bajo el Nuevo Orden, sólo puede darse de la mano de los Libertarios o, de lo contrario, una potencia extranjera se hará cargo de administrar lo poco que quede de Colombia, después de casi un siglo de Nazismo y Fascismo, disfrazado de Samperismo, Santismo o Petrismo.
