Por: Fernando Torres Mejía
Esta pareciera ser la consigna del estado colombiano que se ve reflejada por la ola de inseguridad que estamos viviendo, que por cierto, es promovida y patrocinada por este gobierno gracias a sus programas y beneficios que está otorgando como, pagar por no matar, gestores de paz, subsidios hasta por reírse, boletas de libertad para guerrilleros, paramilitares y delincuentes con la excusa de adelantar diálogos para la “paz total”, la cual sabemos que no se logrará y ni siquiera llegaremos a tener un “subtotal”.
Esta ola de inseguridad tiene su origen en gran parte por los acuerdos de la Habana que abrieron la puerta a la impunidad, seguido por las decisiones actuales de mantener maniatados a la fuerza pública, a otorgar ceses al fuego, al ordenar a las tropas despejar zonas como sucedió en Tibú y Campo Dos, Norte de Santander entre otras medidas, que han llevado a que se esté incrementando la violencia y la inseguridad, no existe un solo rincón de la extensa geografía en la que nos sintamos tranquilos y seguros.
Recordar que hasta el 2010 veníamos superbién con la política de “mano firme corazón grande”, con la cual el principal grupo terrorista estaba acorralado, mermado, en cuidados intensivos y porque no, derrotado, pero desafortunadamente y “gracias” a la traición de Juan Manuel Santos, los “reanimo les tiro un salvavidas”, otorgándoles trato de “diplomáticos”, y para variar el actual gobierno continúa con esa misma política y el turno ahora será para Salvatore Mancuso a quien lo nombrarán “gestor de paz” dejando en el ambiente la duda de si la verdadera intención, la consigna y el compromiso de esos dos mandatarios es la de conseguir al precio que sea, condenar y llevar a la cárcel al expresidente Álvaro Uribe.
Es que para entender los problemas de seguridad que hoy vive nuestro país, tenemos que remitirnos a lo que dice el señor Bukele, “Cuando un gobierno no combate efectivamente la criminalidad, no es porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque los cómplices de los criminales son los que están en el gobierno” y esto es lo que sin duda ha venido ocurriendo.
Recordemos frases famosas que deberían llamar a la reflexión para no volver a cometer errores, aunque el gran “don” de los colombianos es que todo se les olvida con gran facilidad y rapidez, a tal punto que siguen eligiendo a los mismos con las mismas, o que tal esta, “A los tres meses de ser presidente se acaba el ELN en Colombia porque se hace la paz”: Gustavo Petro, o la que se pronunció en el propio recinto de Naciones Unidas, “La guerra en Colombia ha terminado”: Juan Manuel Santos, y aun así se les siguen creyendo a este par de mitómanos.
Cuando se está frente a una administración que no combate la delincuencia, sino que, por el contrario, se premia, se es permisivo con sus actos y para rematar se quiere legalizar el consumo de drogas bajo el adjetivo de que son recreativas, difícilmente se puede vivir con seguridad.
Pero es que además este gobierno “saca pecho” porque en promedio cada semana están incautando toneladas del “combustible” para la guerra y salen a dar la gran noticia y algunos ingenuos aplauden y quieren sacar en hombros al principal cómplice del incremento de las exportaciones de cocaína y olvidan o tal vez no saben que esto es gracias a que tenemos alrededor de 300.000 hectáreas sembradas de coca, lo que sin duda es una simple lógica que al tener más cultivos tendremos mayor producción y por ende más exportaciones porque claro el consumo local no es suficiente y los precios internacionales son mejores, corriendo el riego de incautaciones, pero muy seguramente mientras incautan cinco toneladas, les han logrado “coronar” veinte o quizás muchas más.
Está comprobado que las políticas de Gustavo Petro van encaminadas a priorizar el crimen, la violencia y la impunidad, y se puede llegar a estas conclusiones por la forma como está conduciendo el país, pero además por lo que ocurre y sigue ocurriendo con las actuaciones de su familia y en especial con su hermano Juan Fernando Petro quien en campaña fue protagonista del escándalo conocido como el “Pacto de la Picota” por el cual se conoció que ganaron las elecciones con votos promovidos desde las cárceles y donde confeso que «obtuvieron un millón y pico de votos que no tenía antes», por estos hechos y muchos más es claro que la seguridad no es la prioridad.
PDT:
1. “Deberían construir una cárcel exclusivamente para la gente del @CDemocratico, o destinar un pabellón (patio) exclusivo para esa gente en una prisión de máxima seguridad, que podría ser en La Picota o en Cómbita”: Hernán Cadavid esposo de Amelia Pérez, quien es la de mayor opción para ser fiscal general. La oposición tendrá un camino difícil por recorrer si la eligen.
2. Petro aseguró no conocer personalmente a ninguna de las tres nominadas para Fiscal General, pero Amelia Pérez, fue su asesora jurídica cuando fue alcalde de Bogotá. Mentir es su mayor virtud.




