La prensa mamerta contra Abelardo

Por: Fernando Alvarez

El Toconabe, Todos Contra Abelardo, se ha hecho cada vez más evidente. Lo que comenzó como un miedo de la extrema izquierda a que pudiera ganarle un representante de la derecha uribista terminó en una cruzada antiabelardista de los candidatos de la derecha y del centro, que marcan muy poco en las encuestas, pero hacen mucha bulla, lo cual ha servido para alborotar el sentimiento antiuribista en la prensa que prefiere irse con el que escoja el presidente Gustavo Petro antes que aceptar el que señale el expresidente Alvaro Uribe. Periodistas afectos a las posturas “progresistas” que apoyaron a Gustavo Petro y que han tenido que reconocer que se equivocaron por el grado de corrupción que vive el gobierno de izquierda están dispuestos a hacerle la segunda a Iván Cepeda, el heredero de Petro, antes que hacerlo con algún candidato que represente o simpatice con Uribe.

Más grave el caso de los periodistas que han demostrado que hasta su credibilidad está por debajo de su lucha a muerte contra el expresidente Uribe. El antiuribismo supera cualquier sentimiento anticorrupción, de defensa de la democracia, o de la libertad de prensa o de la lucha contra la dictadura venezolana, cubana o nicaragüense. Candidatos y periodistas la tienen clara: Todos contra Abelardo. En la medida en que un aspirante a la Presidencia de la República se siente débil frente a la fortaleza mediática exhibida por el candidato Abelardo de la Espriella, entra en la loca carrera de la descalificación del abogado cordobés y se suma a la campaña de desprestigio que inició la izquierda desde todos sus matices y que poco a poco se han ido comprando quienes ven en “El Tigre” pasos de animal grande.

La propuesta del expresidente Alvaro Uribe Vélez, jefe del Centro Democrático, de pensar en una alianza entre el centro y la derecha que vaya desde Fajardo hasta Abelardo, asustó a todos menos a Abelardo. Salieron desde Fajardo hasta Vicky a decir que sí, pero sin Abelardo, con aparente distancia filosófica pero lo único que mostraron, todos a una, fue el miedo a que Abelardo de la Espriella les gane cualquier tipo de consulta o medición previa. Y como nunca antes aspirantes de muy poca talla electoral se habían visto tan envalentonados contra otro candidato del mismo bando. Se desgastan más que los mamertos o que izquierdistas de todos los pelambres en desprestigiar al candidato mejor aspectado, para usar un lenguaje estadístico, que en denunciar a los corruptos del gobierno o las peligrosas alianzas de la izquierda con las organizaciones ilegales.

Precisamente preocupados por el escaso porcentaje que han marcado en las encuestas y con el rimbombante nombre de La Gran Consulta se juntaron Mauricio Cárdenas de Avanza Colombia, Vicky Dávila del Movimiento Valientes, Juan Manuel Galán del Nuevo Liberalismo, Aníbal Gaviria de Unidos: La Fuerza de las Regiones, David Luna del movimiento Sí Hay Un Camino y Juan Daniel Oviedo de Con Toda por Colombia, para notificar que aceptan la consulta pero sin Abelardo, a lo que De la Espriella respondió, palabras más palabras menos, No gracias, prefiero vivir. Y anunció que se irá solo hasta la primera vuelta. Eso si dejando bien claro que sí alguno de ellos pasara a segunda vuelta para enfrentar a Cepeda, él le cargaría gustoso la maleta. Pero los invitó de paso a responder categóricamente sí ellos harían lo propio si es él quien pasa a segunda vuelta, convencido de que muchos de ellos preferirán irse a ver ballenas al Pacífico.

Esta pregunta va dirigida a Sergio Fajardo, Enrique Peñalosa, Juan Carlos Pinzón y otros que han dejado ver que De la Espriella no es precisamente el Santos de su devoción, ya que “El Tigre” confía muy poco en el expresidente Juan Manuel Santos, al que llama “El Tartufo”, mientras que ellos lo tienen en sus cuentas. Quizás en este tema De la Espriella puede ser más papista que el papa ya que Uribe cuando incluye a Fajardo no ignora que en esa foto podría estar Santos, pero tiene muy claro que lo que hay que derrotar es la llave Petro-Cepeda. Sin embargo, Abelardo prefiere sacar réditos de la fobia que mantienen los más radicales uribistas contra Santos, cosa que no les preocupa tanto a los candidatos de la gran consulta, ni a los de pocos puntos en las encuestas. Los séxtuples de la gran consulta no llegan ni a un 8% y los que anuncian con llegar a ella lograrían que la cifra llegara a un 10% raspando.

Pero se sienten como las voces autorizadas para decir que De la Espriella perdería con Cepeda, como sí el tema de la polarización se inclinara necesariamente a la izquierda. Ignoran que a Rodolfo Hernández la izquierda le ganó con trampa, como se ha sabido después. Y que hoy no tienen el mismo respaldo ni generan la misma ilusión de hace 4 años. Ojalá que no sea tarde, como recordó María Corina Machado que les sucedió a los venezolanos, cuando se den cuenta de que candidatos y periodistas están alimentando el monstruo, que están con su sectarismo y egocentrismo llevando agua al molino progresista. Y que sus antagonismos con el expresidente Uribe pueden ser el árbol que nos los deje ver el bosque del peligro que se cierne sobre Colombia de caer en el continuismo del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.

Claro que algunos pensarán que irán a formar parte del gobierno de Cepeda, pero a estos ingenuos habría que recordarles la suerte que corrieron Luis Gilberto Murillo, Alejandro Gaviria, José Antonio Ocampo, Cecilia López y otros tantos tibios que tuvieron que ver cómo fueron utilizados para legitimar en un comienzo al gobierno Petro mientras que sacaba las garras con sus verdaderos propósitos en materia de salud y pensiones y mostraba sus reales intenciones en temas de seguridad y orden público. Y que no olviden que todos estos ilusos fueron sacados del gobierno Petro por la puerta de atrás y se quedaron tristemente con el pecado y sin el género. Allí estará en primera fila Daniel Coronell, quien encabeza la cruzada antiabelardo como corresponde por tratarse de ser el periodista más enconado antiuribista. Pero terminarán engrosando esa fila columnistas como Hector Abad Faciolince cuyo antiuribismo lo hace ver el ahogado aguas arriba.

Lo seguirán Los Danieles por obvias razones, Daniel Samper Pizano y su hijo el humorista malhumorado, Daniel Samper Ospina, hermano y sobrino de Ernesto Samper Pizano, quien está casado a muerte con el régimen de Nicolás Maduro y con toda la mamertada internacional. Después de haber quedado en evidencia como narco presidente cuando fue puesto con el dinero del Cartel de Cali en 1994, optó por pasarse a la internacional socialista, como aquellos delincuentes que para lavar conciencia se pasan al cristianismo cuando están en la cárcel. En ese club de periodistas filomamertos estarán Félix de Bedotut, por ser socio de Coronell en su noticiero y otras andanzas, Maria Ximena Duzan, antiuribista por conveniencia, Cecilia Orozco, empleada de Coronell, y la lista sigue. Son periodistas que tiene claro que prefieren un comunista en el poder antes que un amigo de Alvaro Uribe en el gobierno. No importa el precio que tenga que pagar Colombia. Su fobia está por encima de valores democráticos o de compromisos históricos. La ruta venezolana está cantada.

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