La última encuesta de Invamer, publicada este jueves, ubica a Paloma Valencia en 14% de intención de voto. En febrero estaba en 19.8%. La caída coincide en el tiempo con un solo hecho político: la designación de Juan Daniel Oviedo como su fórmula vicepresidencial.
La decisión no cayó bien en las bases del Centro Democrático ni en el uribismo de pura sangre. Desde el anuncio de la fórmula, militantes históricos del partido comenzaron a migrar hacia la campaña de Abelardo De La Espriella.
El patrón no es nuevo. Álvaro Uribe ha respaldado candidatos que terminaron generando fracturas con sus propias bases: Juan Manuel Santos en 2010, Óscar Iván Zuluaga en 2014, Iván Duque en 2018, Federico Gutiérrez en 2022 y Ángela Garzón a la Alcaldía de Bogotá. En ninguno de esos casos el candidato tuvo el fervor orgánico del partido.
Con Oviedo llegaron además figuras cercanas al gobierno de Juan Manuel Santos y sectores ajenos al uribismo tradicional, lo que profundizó el distanciamiento con las bases.
El exdirector del DANE se opuso públicamente a la posibilidad de que Álvaro Uribe fuera nombrado ministro de Defensa en un eventual gobierno Valencia — una declaración que generó malestar en el corazón del partido.
En entrevista tras entrevista, Oviedo hizo de su orientación sexual un eje de su comunicación pública y expresó respaldo a posturas de ideología de género que no son compartidas por sectores significativos del electorado de derecha.
Esta semana, en Radio Uno, confesó haber consumido cocaína y marihuana. La confesión circuló en todas las redes en cuestión de horas.
Fuentes de El Expediente señalan que en las últimas semanas la campaña intentó retirar la imagen de Oviedo de algunas vallas publicitarias. La maniobra llegó tarde.Valencia no partía de una posición de fortaleza dentro del partido. María Fernanda Cabal, con mayor arraigo en las bases uribistas, no llegó a la consulta.
Valencia ganó esa consulta pero con un electorado más amplio que el del Centro Democrático puro. Al intentar construir una coalición que incluyera sectores ajenos al uribismo, terminó perdiendo el núcleo duro sin conquistar el centro que buscaba.
Los 17.6 puntos que hoy separan a Abelardo De La Espriella de Paloma Valencia en la encuesta Invamer miden, en buena parte, el costo de esa decisión.
