EL CORO NACIONAL

Por: Alejandro Ramírez londoño

El pasado jueves en la previa al partido de fútbol más emocionante de los últimos tiempos entre Colombia y Brasil, se pronunciaron las tribunas al unísono en el Coro Nacional “Fuera Petro”.

El más desatinado de los comentarios en protesta por este espontáneo, prolongado y enérgico suceso, llegó de la persona a quien se dirigía el cántico coral, Gustavo Petro quien atribuyó dicho gesto a la “Cobardía” de quienes así procedieron, dado el enfado de su hija la joven e inocente Antonella, quien quiso devolverle lo enérgico del coro con un improperio a alguno de quienes lo entonaba previo a su salida de la tribuna.

“Cobardía” trinó Gustavo Petro, pero debe recordar que bien lo dijo Shakespeare en su Obra “Julio César” (1599): “Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.” porque no nos esperábamos esta respuesta de un ordinario espécimen de la política nacional, acostumbrado ya a levantar improperios, calumnias y verdaderas barras violentas contra sus contradictores políticos, la última de las cuales casi tumba a un presidente de la República causando el incendio del país con daños y destrozos todavía incuantificables, a cuyos responsables al frente de la primera línea se ha prometido financiar, sin importar que sea por cuenta del erario nacional al cual contribuyen a quienes llamó “cobardes”.

No se nos olvide que quien está tras la instrumentalización de la justicia en persecución de su opositor político Uribe, a quien puso en la boca de Mancuso – sea de paso recordar que éste se tuvo que ir en contra de su propio dicho ante la justicia para ser aceptado en la JEP- no antes de responsabilizarlo de la masacre del Aro, ya lo ha invitado a tomarse “un tinto” en la Casa de la Nariño, dejando por fuera del análisis cualquiera que sea la sustancia que contenga el café que le sirven a Petro en Palacio, ni las razones por las cuales se lo aceptó el presidente Uribe a pesar de los antidemocráticos gestos de Petro con sus reformas en el congreso.

Y hablando de actos “cobardes”, no podemos echar de menos que hace algo más de un mes Petro fustigaba al pueblo de Israél tratándolos de Nazis por defenderse de una aleve masacre a manos de Hamás, organizacion terrorista que no dejó de agradecerle públicamente el grotesco ademán al hoy presidente de Colombia.

Y para no ir más lejos y tratándose de los hijos del presidente, tampoco le importó llamar “cobardes” a los colombianos al unísono del Coro Nacional después de tener que esconderse en la obstrucción a la justicia de su hijo Nicolás para evitar ser destituido por violación de topes electorales, precisamente a quien negó haber criado aún delante de todos los colombianos, responsabilizando quizás a su primera pareja por los resultados de las conductas de su hijo en su campaña presidencial con los dineros que a la misma ingresaron del hombre Marlboro y del Turco Hilsaca.

Muy importante que el Presidente Petro recuerde que mientras se enfrasca de manera fútil en la lucha contra lo evidente del Coro Nacional, son muchas veces que mueren los cobardes, pero una sola vez que mueren los valientes. Nuestra economía merece un respiro luego de ser asfiaxiada en su reforma tributaria y lo que vemos en el panorama del comercio, la construcción y la manufactura, por mencionar sólo algunos de los sectores, demuestra que está condenando a los colombianos a la muerte en vida, peor aún de las cifras económicas que vivimos en plena pandemia. Si no ha entendido que Colombia venía en la senda de la reactivación y no lo ha logrado con la ejecución del presupuesto, no busque responsables en el Banco de la República, no sea cobarde.

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