Colombia Magia Salvaje

Por: Fernando Álvarez

En épocas de Therians un Tigre y una Paloma parecen estar destinados por la providencia para derrotar, sin destripar, al leopardo, al buitre y al camaleón

Que existan personas que se quieran sentir animales suena a ficción prehistórica. El ser humano, que tardó siglos para caminar erguido, por cuenta de unos vivientes no adaptados pretende regresar a épocas pretéritas, al homo sapiens. Esta extraña idea produce mínimo una sonrisa burlona cuando no la exclamación de abuelo, “Ah bestia”. Y aunque parezca una fábula infantil el hecho es que ahora es un derecho humano portarse como animal, o como se perciba, según se dice hoy para recurrir a ciertos cacareos de la moda. Que se crean dignos de concursar en Animalandia, es una puesta en escena entre agreste e inofensiva, pero no deja de preocupar que hoy haya gente miquiando o haciendo maromas histriónicas para agregar confusión a los aullidos y otras loberías que trajo la posmodernidad desde que surgieron los movimientos animalistas extremos que han logrado incluso prohibir las corridas de toros o generar exabruptos fanáticos como el de agredir personas por usar chaquetas de cuero.

Las burradas que emergen para posicionar bramidos fundamentalistas como el de condenar el consumo de carne, han llevado a rebuznar a muchos defensores de animales y a rumiar conceptos contrarios a las propias leyes de la naturaleza. Razón por la que no será raro que pronto aparezcan cruzadas para convidar a los leones y a las panteras a que no se engullan a los siervos, o a los halcones a que no despedacen sus perdices y mueran todos felices. No en vano cada vez más la gente se pregunta sí habrá más bestias que animales. Una cosmovisión moderna que busca equilibrio con el medio ambiente, incluye el respeto por los animales y el hábitat de la fauna, pero está lejos de visiones reduccionistas como la de prohibir la tracción animal y reemplazar las carretas tiradas por caballos por las que arrastran humanos con dificultad, como se ve desde la alcaldía de la Bogotá Humana del hoy presidente Gustavo Petro.

La esquizofrenia animalista no es nueva. Aunque hoy parece estar de moda percibirse como animal, con el esotérico invento de los Therians, el ser humano hace rato que se porta como auténtico animal, igual o peor. No es gratuito que desde hace casi cinco décadas Roberto Carlos cantara, “Yo quiero ser civilizado como los animales”. Y de seguro esta manifestación un tanto estrafalaria de identificarse como animal está irracionalmente inspirada en la frase de Mark Twain que cita Facundo Cabral para reconocer que los humanos son más salvajes que los animales o más inhumanos que cualquier especie silvestre: “A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista. Me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría ser”, decía.

Esta descarnada descripción que invitaría a que los humanos se averguencen de ciertas bestialidades como la guerra, y rectifiquen, puede dar paso a una excentricidad que no soluciona nada pero sí complica más la vida de todo el reino animal. Y para no caer en la visión unidimensional del caballo que le ponen anteojeras hay que ver el fenómeno con la ternura de un oso panda bebé, hay gente que requiere atención y solo lo puede lograr si ladra, maulla o gruñe, porque de resto se siente invisible. No se puede pensar como el que enjalma al burro, solamente, pero ojo que se puede terminar por pensar como el burro, y por hacer más se hace menos. Tampoco es que sorprenda mucho eso de sentirse animal, solo que antes no era la primera persona la que se percibía como tal, porque lo que sí existía era que muchas terceras personas por lo menos le mostraban el tramojo al otro para identificarlo como un cuadrúpedo.

Las gatas, las perras, las zorras y las fieras, para no hacer exclusiones de género, hace rato que son los remoquetes que se les endilgan a las chicas que no les caen bien a ciertas damas. Perro o zorro eran calificativos de otras damas para describir a algunos machos a la hora de pillar al toro por sus cuernos. Y no es que ahora resulte mucho camello o que toque ponerse muy moscas para percibirse como mejor se quieran mostrar los humanos. Solo que ahora se ve más claro que, aunque se vista de seda, siempre mono se queda. Esas prácticas camaleónicas o lagartas tan recurrentes no son exclusivas de un reino biológico, ni es que falten Barreras. Menos inusual es que los que ven la vida como un carnaval puedan coexistir pacíficamente con la marimonda, en extinción, disfrazados para esconder las fauces de especies feroces, que a veces andan como morrocoy pero que en realidad son fieras, y la que menos corre vuela.

Se puede afirmar sin levantar mucho avispero que en la jauría zoopolítica, donde se encuentran bagres, cerdos, culebras, víboras, tatacoas, micos, elefantes, ratas, sapos y lagartos, para solo mencionar unas pocas especies del pantano, no son nada novedosas las conductas animales de quienes se perciben como clase política. Lo que sí es que son pocos los que realmente saben que de noche los gatos son pardos y muchos los que hacen la del avestruz. Algunos incluso manejan el tablero y no mueven tanto al caballo, pero sí saben jugar con Torres de 15 mil millones, así sepan que al final se van presos. De esa jungla salió la “genialidad” de Gustavo Petro hace cuatro años, la decisión de jugársela en paro y a lo bestia con los animales políticos que sabían dónde ponen las garzas. Un criterio cínico que partía de saber a ciencia cierta que si no se contaba con las fieras que saben hacer conejo en las elecciones nunca se hubiera ganado.

Otros han jugado sagazmente a ser patos como aquel famoso recién llegado que logró ser presidente en plena tumba del candidato asesinado por balas mercenarias del jefe de los hipopótamos, cuando su hijo no encontró mejor forma de sortear la manada de buitres, gavilanes y chulos listos a banderillar al mártir aún después de la estocada final que le había asestado el cartel depredador de la tierra comprometida con mulas, laboratorios y cargamentos de los reyes de las selvas del Yarí. Pato, que caminaba como pato y nadaba como perrito pero terminó como zorro viejo, dueño de la bandada de borregos del trapo rojo cuando el partido de Uribe y Gaitán quedó en manos de los magos de la operación avispa que se pusieron truchas y muy abejas para lograr torcerle el pescuezo al legado del pollo Alfonso López, al de su padre y al del padre del mártir, o sea al ideario del Liberalismo, del viejo y del Nuevo.

Felinos, reptiles y aves de rapiña han inundado las aguas mansas desde que Noé embarcó a todas las especies, que las han enturbiado los más linces que han sabido incrementar sus arcas hasta poner en riesgo la existencia de las especies menores. Las palomas mensajeras y las mansas, son adiestradas para que saquen las garras. Los osos de anteojos se han cambiado por los que se hacen los de las gafas. Pero casi todos, aunque no se perciban así, terminan por disputarse el puesto del Oso mayor ya que hoy nadie siente pudor y mucho menos hay quién esconda sus vergüenzas. Y como han desarrollado a cuál más el instinto de supervivencia aprendieron del mono a saber en qué palo trepan o buscar vara para medirse en consultas y trepar. Aunque ya saben vestir de pingüinos y portarse como caballos de paso fino, o en ocasiones se dejan hacer Verónicas como si fueran toros de casta, casi todos son expertos en cochinadas.

No tanto porque les guste el cochinillo sino porque no están lejos de comer en la olla aguamasera. Saben marranear cuando tienen plata y gruñir cuando no les dan su tajada. Pero sobre todo saben chillar porque el que no llora no mama y la mermelada no se da por generación espontánea. Y entre más puerco el panorama ya nadie se explica cómo el perico pueda correr tan libre debajo del pico de montaña y andar campante por llanos del Orinoco. Mientras las ratas de dos patas le apuestan de nuevo a las curules para no dejar sillas vacías sino bolsillos llenos. Al capitolio seguirán llegando lobos con piel de oveja y los electores otra vez tragarán sapos. Las cárceles esperarán nuevos buitres en busca de nuevos sapos para acusar contrincantes políticos y levantar falsos testimonios y así poder enlodar a sus enemigos.

Porque hoy sale muy buen negocio haber delinquido y terminar de sapo, de lengua larga y rentas cortas, ya que saben que reducen sus penas si se prestan para calumniar, fabricar historietas o cobrar supuestas viejas deudas. Y todo alimentado por chivas de periodistas esos que ya no les importa tanto la verdad como la revancha, la información sesgada y la indagación carroñera. En medio de esta jauría en la que en cualquier momento salta la liebre todos los especímenes políticos y periodísticos con causa propia seguirán dando lora y rondando el circo para ver por cómo le ponen el cascabel al gato, para evitar el rugido triunfal de El Tigre, que de lejos se ve venir.

En las manifestaciones inconsultas se siente que la amenaza es seria y que va a llegar al corral a poner orden desde el 7 de agosto. Allí no parará de hacer bulla contando que ha llegado otro gallo a cantar al gallinero y que el gallo viejo ya no canta ni trina porque no hizo ni pío. La pelea hoy es totalmente felina y no parece haber lugar para los corderos mansos, ya no tuvieron tiempo de montar en su caballo, los tibios y centristas no vieron ni un chispero. Los detractores de El Tigre no dejarán de buscar dónde está el gato encerrado así tengan que recurrir a las historias del gato volador, abrir archivos X, cajas de pandora, baúl de los recuerdos o hasta la jaula de las locas. Porque el Coronel que salió Generall tampoco encontró dictador que le pidiera “Salve usted la Patria”.

Ya en su otoño y con canas de patriarca solo dispara perdigones con gran pesadumbre y no logró ni cazar a la cantadora sencilla, Paloma torcaz. Ahora en su laberinto de encuestas amañadas y entrevistas a Murcielagos estafadores solo podrá cantar como Shakira “soy loca con mi tigre, loca, loca, loca”. ¿Será que hoy los animales tendrán que jugar algún papel clave para salvar la patria? Porque en épocas en que se empollan Therians muchos no quieren seguir en el rebaño, otros quieren salirse de la manada porque sienten que El Tigre y la Paloma parecen estar destinados por la providencia para derrotar, sin destripar, al leopardo, a su buitre y a su camaleón. Les tocó hacer de tripas corazones. A los abelardistas les va a tocar darle un like este 8 de marzo, día de la mujer, a Paloma en su consulta. Así quedaría más fácil para que en primera vuelta El Tigre le diga a la Paloma: “Dame un grrr”.

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