Ana Lucía Pineda: la primera dama que dejó el protocolo para liderar la respuesta al terremoto

Por: El Expediente

Cuando el sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia la tarde del 10 de agosto de 2026, el presidente Abelardo de la Espriella, antes de partir hacia las zonas más golpeadas, encomendó una tarea concreta desde el Puesto de Mando Unificado de la UNGRD: la coordinación, recepción y distribución de las donaciones y ayudas humanitarias quedaría en manos de la primera dama, Ana Lucía Pineda, junto con Tatiana Céspedes, esposa del vicepresidente José Manuel Restrepo. Desde entonces, Pineda ha estado, en sus propias palabras, menos pendiente del protocolo y más presente en el terreno junto a quienes más lo han necesitado.

La respuesta se organizó bajo el nombre «Colombia, un solo corazón», una campaña nacional e internacional que en menos de una semana habilitó más de 30 puntos de recolección en el país —con epicentro en Pereira, una de las ciudades más afectadas— y dos sedes adicionales en el exterior, en Miami y Nueva Jersey, para canalizar donaciones de la diáspora colombiana. El centro de acopio y despacho logístico principal se estableció en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón de Cali, desde donde se coordinan los envíos terrestres y aéreos hacia los municipios priorizados: Risaralda, Quindío, Caldas, Valle del Cauca y Chocó.

Según el balance entregado por la propia primera dama, la operación ha movilizado más de 1.500 toneladas de víveres y suministros de primera necesidad, y ha distribuido más de 120.000 litros de agua entre botellas y carrotanques. La logística se ha apoyado en articulación con el sector privado —empresas como Terpel y Petromil aportaron carrotanques de combustible—, además de plantas eléctricas, generadores, equipos Starlink para zonas con comunicaciones caídas, y contenedores refrigerados de más de 40 pies destinados a respaldar el trabajo de Medicina Legal en Risaralda, una de las regiones con mayor número de víctimas fatales. Pineda también anunció un programa de cobertura de gastos funerarios para las familias de quienes perdieron la vida en la tragedia.

En el trabajo territorial, la primera dama se ha apoyado en las Tigresas de la Patria, una red nacional de mujeres que se ha convertido en uno de los principales brazos de apoyo comunitario de su gestión social, y en gestoras sociales regionales como María Victoria Guzmán Vargas, en el Cauca, encargada de coordinar la recolección de ayudas para las familias damnificadas en el Valle del Cauca y Cali. Pineda ha combinado la coordinación logística con gestos de acompañamiento simbólico, como la convocatoria a una cadena de oración y un Rosario virtual en solidaridad con los damnificados y los equipos de rescate.

«Hoy Colombia necesita de todos. Seguiremos trabajando unidos con solidaridad, esperanza y sobre todo con la ayuda de Dios para acompañar a quienes lo han perdido todo y contribuir a reconstruir sus vidas y sus hogares», dijo Pineda en uno de sus primeros mensajes tras el sismo, antes de sumar, en los días siguientes, un balance cada vez más detallado del trabajo adelantado desde la Casa de Nariño en articulación con los gobiernos departamentales y locales de las zonas afectadas.

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